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la columna

Partículas

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 19/04/2022 A LAS 05:00
Además del producto de la vid y todas sus manifestaciones en el pulso cotidiano del municipio, Cariñena reúne atractivos patrimoniales y gastronómicos que redondean la oferta y enamoran al visitante.
Partículas
Laura Uranga

Los muones son partículas elementales parecidas a los electrones que provienen de los rayos cósmicos. 

Suena fantástico, como música celestial o algo parecido. Son partículas inestables que actualmente se usan para diversos experimentos que no logro comprender. Pienso en los rayos cósmicos al ver un campo de cereal que verdea a la orilla del río Perejiles. Vamos hacia Miedes por la A-1504. La carretera pasa por Torres y por Mara. Me acuerdo de Mara Torres, directora de ‘El faro’, que escucho en la radio algunas madrugadas. Al llegar a Miedes, nos sorprende su imponente torre de sillares de piedra, tan distinta de las torres mudéjares de la comarca. Es como si nos hubiéramos teletransportado a Italia a bordo de un rayo cósmico. Tomamos un aperitivo en el bar del casino. Una señora pide en la barra "un vino semiseco de Miedes", y me acuerdo de una amiga de mi tía Amanda que era de este pueblo y murió hace unos años.

Nuestra siguiente parada será Cariñena. La carretera, cada vez más rizada, asciende por la sierra de Algairén hasta los 1048 metros del puerto de Aguarón. El cierzo agita las ramas de las carrascas y de los pinos con una furia inhumana. Y ya en el descenso la tierra roja del Campo de Cariñena me hace pensar de nuevo en los muones, que permiten sondear lo impenetrable. Estas omnipresentes partículas están ayudando a cartografiar las entrañas de las pirámides. Y tal vez en el futuro sirvan para cartografiar las almas. Al ver la magnífica torre de Cariñena me acuerdo de Antón Castro, que vio en ella "un conjuro contra cualquier maleficio".

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