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China: vencer sin combatir

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 01/04/2022 A LAS 22:00
China: vencer sin combatir
China: vencer sin combatir
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Estados Unidos es la primera economía mundial desde finales del siglo XIX, cuando superó a una Inglaterra que exprimía su imperio. 

Por eso el XX fue el ‘siglo americano’. Solo la URSS logró actuar como un contrapoder durante las cuatro décadas de la Guerra Fría. La caída del muro de Berlín (1989) acabó con este esquema y Washington se convirtió en capital de la única superpotencia. Pero esta preeminencia se va desvaneciendo ante el imparable avance de China, que intenta volver a ser el ‘País del Centro’, como fue conocido históricamente.

En el actual reajuste del poder mundial, Rusia reivindica su papel como el más extenso país del planeta. Ante la debilidad de su ‘poder blando’, Putin ha optado por una demostración de ‘poder duro’ y ha lanzado a su ejército sobre Ucrania, en una fallida operación que le aísla en el escenario mundial.

Sun Tzu dijo hace 25 siglos: "La mejor victoria es ganar sin combatir"

En realidad, en la guerra de Ucrania todas las partes van a perder excepto, quizás, China, que la lee a través del prisma de su rivalidad con Estados Unidos. Por eso, desde que Putin avanzó sus tanques, ha optado por una ambigüedad escorada hacia el Kremlin. Envía señales a unos y otros con la intención de no verse arrastrado al conflicto o de sufrir perniciosas consecuencias para su economía en momentos de un crecimiento más débil. Una vez más, solo actúa con fidelidad al viejo axioma: China no tiene amigos ni enemigos permanentes; solo sus intereses son permanentes.

Apenas veinte días antes de invadir Ucrania, Putin acudió a Pekín para firmar con Xi Jinping un pacto que elevaba la relación entre sus dos países al mayor nivel en siete décadas. Ambos presidentes consideran que el orden liberal internacional está acabado y que el nuevo orden post-occidental avanza hacia la multipolaridad que les garantiza un papel protagonista. Además, sus economías y áreas de influencia son complementarias. Pero China también pretende proteger su relación con la UE, un socio comercial más importante que Rusia y del que no desea que se alinee por completo con las posiciones de Washington. Le mueven razones económicas (como segunda economía del mundo, tiene muchos intereses en Europa y Norteamérica), militares (el Pentágono ha indicado que defenderá Taiwán en el caso de que haya invasión) y también internas (a finales de este año, se celebrará el congreso del Partido Comunista que debe ampliar a un tercer mandato el liderazgo de Xi Jinping).

Fiel a la filosofía de quien está considerado el mejor estratega de todos los tiempos, China quiere vencer sin luchar en la guerra de Ucrania. Está en juego la influencia global

La crisis en Ucrania es el mayor pulso de las últimas décadas para reformular los equilibrios del poder global. En este contexto, el gigante asiático no ha dado ni un paso para detener la guerra porque es al único que, de momento, no le viene mal que se enquiste. Si Rusia se sigue debilitando, acabará convirtiéndose en su satélite como proveedor de materias primas y con puertos en el Ártico. Europa, con más de cuatro millones de nuevos refugiados, ya sufre el recorte energético y la crisis de inflación. EE. UU. acusa también las consecuencias de las sanciones impuestas a Moscú y percibe los límites de su poder. Por todo esto, el régimen de Xi Jinping moverá ficha solo cuando perciba claramente los rendimientos de una mediación pacificadora para hacer realidad su sueño de liderar el orden mundial.

Occidente recela del gigante comunista, pero busca su mediación porque, aunque no es una democracia, sí tiene un claro interés en la estabilidad global. Esto explica que, según argumenta un amplio análisis de ‘The New York Times’, Pekín se vea a sí mismo como el ganador de la nueva guerra en Europa. Vence sin combatir porque es el único que podrá frenar a Putin e imponer la paz. Se situaría así en el centro del nuevo orden internacional.

La Historia evidencia que China ha sido reacia a invadir a sus vecinos. Precisamente, se autodenominó el ‘País del Centro’ porque lo que tenía alrededor eran Estados que le rendían tributo a cambio de paz. "La mejor victoria es ganar sin combatir y esa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante", dijo Sun Tzu.

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