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Cartas al director de HERALDO: Usar neologismos para confundir al público

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Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 30/03/2022 A LAS 05:00
Usar neologismos para confundir al público
Usar neologismos para confundir al público
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Usar neologismos para confundir al público

Hay una tendencia a la creación de neologismos, especialmente en el mundo periodístico y en el político. 

Se trata de sorprender al ciudadano medio y crearle un ambiente de inferioridad personal, algo de autoconciencia ignorante, al mismo tiempo que el difusor se autoeleva a un nivel superior, dispuesto a enseñar al que no sabe. Ha sido muy desarrollado en lo deportivo, donde nos han inventado palabras para distinguir el ‘palo corto’ del ‘palo largo’ en las porterías de fútbol. Uno mira los tales y se encuentra con que ambos tienen la misma dimensión y deduce que el primero se refiere al poste más cercano al jugador, todo ello, siempre, a la espera de que un experto le aclare las dudas. Pasan cosas similares en la política, algunos de cuyos profesionales aportan en su currículum el título de activista, ambigua palabra que puede interpretarse como se quiera. En otro ámbito, ha surgido un debate sobre qué son armas defensivas frente a las ofensivas. La discusión podría haberse cerrado recurriendo al diccionario de la RAE, que especifica que el calificativo lo da el uso: una pistola es ofensiva si atacas con ella o defensiva si la empleas cuando te atacan. El problema estriba en que nuestro excelso libro no se suele leer y se prefiere inventar nuevos significados que dan más pedigrí y de paso embolican al oyente. Para poner orden en todo este galimatías yo propondría crear un nuevo diccionario que explicara todos estos neologismos, lo que ante cualquier duda facilitaría la aclaración pertinente. ¿Qué nombre se le daría a tal libro? Desde mi punto de vista, habida cuenta de que estaría lleno de términos sorprendentes, en paralelo con el diccionario de la RAE, sería adecuado el de ‘¡Arrea!’. No en vano cada palabra sería una emoción.

Francisco Alós Barduzal. ZARAGOZA

Los patos del Canal y el civismo

Casi todos los días paso del barrio de las Nieves al de Casablanca a través del puente que, sobre el canal Imperial, une estos dos barrios zaragozanos. Es un sencillo espectáculo ver a los patos evolucionando sobre el agua, enmarcada por el palio de los plátanos de las orillas que, rozando el agua con sus ramas parecen interesados en sus juegos acuáticos. Sobre el barandado se apoyan las señoras cansadas de arrastrar los carritos de la compra, abuelos y nietos disfrutan sonoramente viendo como los ánades se disputan las miguitas de pan que les lanzan al agua. Sobre el césped de la ribera una pata ha instalado su nido acolchado por su propio plumón. Primero puso un par de huevos y en días sucesivos llegó a poner hasta once. Los numerosos y variados transeúntes que usamos el frecuentado tránsito nos interesamos sobre el desarrollo de la incubación. Hoy he visto a una señora que, dejando aparcado su carrito de compra, se ha acercado al contemplado nido y con delicadeza para no molestarla ha dejado, al alcance de la paciente pata, muchas migas de pan de las que enseguida ha hecho aprecio la confiada ave. En los tiempos que vivimos de engaños, mentiras y violencia es un sedante esperanzador poder solazarse en la belleza, la verdad y el amor que manifiestan estas humildes y sencillas actitudes populares portadoras de auténticos valores humanos.

Juan José Osácar Flaquer. ZARAGOZA

El azúcar, una dulce insatisfacción

Los azúcares suministran al organismo la energía para su funcionamiento, pero son el centro de muchas críticas. Algunos de ellos están presentes de forma natural en los alimentos, mientras otros son añadidos y resultan hoy día casi omnipresentes en las dietas. El mayor problema con estos edulcorantes que se añaden a muchos alimentos estriba en que, al hacer que resulten muy sabrosos, quienes los consumen no llegan a sentirse nunca plenamente satisfechos y comen en demasía. De modo que cambiando de hábitos y reduciendo el consumo de azúcar, la vida será en realidad más dulce.

Álex Sánchez Bolsa. ZARAGOZA

Gracias, Bernabé Martí

Tu humildad y cercanía son de personas muy especiales, el apasionado amor por Aragón, tu grandísima voz con unos espectaculares agudos, tu gran carrera operística, con las más grandes sopranos de la época, la entrañable vida con tu querida esposa Montserrat Caballé, el saber estar en un segundo plano para encargarte de tu familia. Disfruté en directo con más de veinte óperas en las que eras protagonista. Te vi en los grandes teatros de Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Oviedo, Zaragoza, y me cautivaste con tus artísticos dones. Cuando venías a Zaragoza, merendabas con tu primo, encargado de la limpieza de un mercadillo en León XIII, sentado en un cajón, con sus compañeros de trabajo. Guardo como un tesoro el primer disco de arias de ópera que grabaste: maravillosas interpretaciones. Muy pocos debemos de poseer esa joya. Que haya querido ser enterrado al lado de sus padres en Villarroya de la Sierra, lo dice todo. Solicito que las instituciones lo tengan en cuenta y le dediquen una calle en Zaragoza (Martí Caballé), una escultura de ambos, como recuerdo perpetuo de una persona buena. Para sus hijos, nietos y familia, mi más sentida condolencia. Descanse en paz.

Miguel Labay Matías. TERUEL

Después de dos años, fiesta en Leciñena

Después de dos largos años, los vecinos de Leciñena nos volvimos a encontrar con nuestras raíces, pudiendo disfrutar de nuestras fiestas de marzo. Volvieron los cabezudos, con el Tío Caparreta al frente, a corretear por la plaza, volvimos a escuchar el paloteo y las dulzainas de los danzantes y, como cierre de fiestas, asistimos a ese baile único en Aragón, a ese baile que a orgullo tenemos, porque es nuestro y con gusto lo celebramos. Este 15 de marzo, sí que fue un día de todos los hijos de Leciñena. Solamente con ver las caras de los presentes y de los bailadores uno se da cuenta de que las ‘seguidillas’ nos emocionan, de que se nos meten muy adentro y de que si no existieran, habría que inventarlas. Es difícil describir lo que cada uno de los presentes pudo haber sentido, pero creo no andar desencaminado si digo que el sentir de todos fue el mismo. Bravo por recuperar el dance, bravo por esas ‘seguidillas’ y enhorabuena a todos los que trabajan para que las tradiciones nunca se pierdan. Todos, danzantes y bailadores, dulzaineros, cantadores y rondalla, merecen nuestro reconocimiento. ¡Bravo, Mario!

Fernando Marcén Letosa. LECIÑENA (ZARAGOZA)

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

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