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Solo Yolanda podrá

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 28/03/2022 A LAS 05:00
Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, durante la sesión plenaria del Senado este martes.
Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, durante la sesión plenaria del Senado este martes.
Javier Lizón

La nueva crisis del Gobierno de coalición tras el cambio de postura de Sánchez con Marruecos y el Sáhara Occidental ha demostrado lo atado que se siente Podemos al PSOE para su supervivencia. 

No es la primera vez que la formación liderada por Ione Belarra padece serias tensiones por la forma de administrar cuestiones sensibles por parte del PSOE; sin embargo, esa tensión ha ido acompañada de una progresiva dependencia de los morados a formar parte del Ejecutivo para seguir demostrando que son capaces de gobernar. Suyos son la subida del salario mínimo, el ingreso mínimo vital o la aplicación de los ERTE como medida de protección del empleo en la explosión de la covid-19, entre algunas de las medidas que han ayudado al cuidado de aquello que se llama ‘los más débiles’, pero que en realidad también son muchas personas de clase media que dependen de un salario en un mercado laboral que no es un vergel.

Sánchez lo sabe; como sabe los titubeos ideológicos de los que siempre adolece el PSOE cuando se acaban los dos minutos y pico que les dura ‘La Internacional’ y toca meter mano, por ejemplo, al mercado eléctrico. Y lo cierto es que ha desarrollado una sibilina campaña de invisibilización de Unidas Podemos que tuvo su culmen en el CIS del pasado 22 de febrero, cuando se preguntó por los principales líderes políticos del país pero no por Ione Belarra, como decía, líder de los morados y ministra. Sí se preguntaba en cambio por la que, por méritos propios, camina a convertirse en la gran pesadilla electoral de Sánchez por el retrovisor izquierdo: Yolanda Díaz. Con un trabajo de Gobierno alejado de la ‘izquierda cuqui’ y sus homilías huecas e infantiles, la reforma laboral, el escudo social durante la pandemia, sus habilidades negociadoras y la capacidad de saber ser una mujer de Estado (con las renuncias públicas que ello conlleva), han hecho imposible el trabajo invisibilizador que sí ha funcionado en ministros como Garzón, Belarra, Montero o el ‘ex’ Castells. Un panorama que deja a la izquierda del PSOE con una obligación para las próximas generales (si se quiere ganar): la generosidad de hacer campaña y dirigir el voto hacia ese esperado paso hacia delante de Yolanda Díaz como candidata al Gobierno bajo otras siglas. Cualquier otra opción apunta a desastre y olería a ego.

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