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Los costes económicos de la guerra: ¿pueden las sanciones frenar a Putin?

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  • José Carlos Díez / La Información
OPINIÓNACTUALIZADA 25/02/2022 A LAS 05:00
FILE PHOTO: Russian President Putin meets with members of the Delovaya Rossiya All-Russian Public Organization in Moscow
El presidente ruso Vladimir Putin
SPUTNIK

Tras varios meses de amenazas Vladimir Putin ha acabado invadiendo Ucrania. El país no es miembro de la OTAN y complica mucho una respuesta militar por parte de la Alianza y parece que la respuesta será aplicar sanciones económicas. El impacto inmediato ha sido un fuerte aumento de las materias primas energéticas. El futuro del precio del gas referente europeo negociado en la bolsa holandesa ha vuelto a superar los 100 euros por megavatio y sólo el miércoles subió casi 20 euros. En diciembre alcanzó un máximo próximo a 180 euros, por lo que todo es susceptible de empeorar.

Por Ucrania pasa un gaseoducto de gas procedente de Rusia y destino la Unión Europea, principalmente Alemania e Italia. El peor de los escenarios sería el corte de suministro. A corto plazo hay reservas estratégicas, pero están en mínimos históricos tras los problemas de fuerte demanda el pasado año y problemas de suministros. Habría gas pero mucho más caro que el actual. El precio de esta materia prima afectará inmediatamente a los precios de la electricidad en toda Europa. A esto hay que sumar la subida de los precios del petróleo. Este jueves la referencia Europea Brent superó de nuevo los 100 dólares por barril.

Alemania ya registró una caída del 0,7% de su PIB en el último trimestre del pasado año y este nuevo evento hace muy probable que esté en recesión técnica al estar dos trimestres consecutivos con caídas. Alemania supone el 30% del PIB de la Eurozona y arrastrará a todas las exportaciones de la zona, incluidas las españolas. A estos efectos hay que sumar el impacto financiero. Las bolsas europeas caían un 5% y la rusa se desplomaba un 33%. Los bonos de deuda pública bajaban de rentabilidad ya que actuaban como activo refugio, también el español cuya rentabilidad bajó a 1,2% en el bono a 10 años. El dólar actuaba como reserva y se apreció con fuerza.

La temida estanflación de los años setenta y ochenta habría llegado a Alemania. ¿Cuánto durará? Nadie lo sabe, ni Putin. En España los datos de empleo anticipados por el Gobierno para el mes de febrero crecen en 40.000 personas. Buen dato muy diferente al de Alemania, pero el escenario para los próximos meses se complicaría. La subida de precios del gas, la luz y la gasolina mermaría la capacidad de gasto de los consumidores españoles y también afectaría negativamente a los márgenes de las empresas y sus nuevas inversiones que determinarán la creación de empleo.

La economía más afectada por la guerra será por supuesto Ucrania y después Rusia. La bolsa rusa se despeñaba ayer y su divisa se depreciaba a un máximo histórico de 85 contra el dólar. EEUU y la UE han anunciado duras sanciones a Rusia si invadía, pero aún sin detallar. Se esperan sanciones similares a las que impuso Trump a Venezuela que tuvieron un fuerte impacto negativo sobre el PIB y el empleo de la economía latinoamericana.

Rusia es una de las economías del mundo más dependientes de sus exportaciones de materias primas. Evidentemente que Putin se rige por criterios políticos y nacionalistas para tomar la decisión de invadir y que a corto plazo las sanciones no cambiarán su estrategia militar. Pero a medio plazo la bolsa anticipa el caos económico. Los más afectados por las sanciones serán los bancos rusos que quedarán fuera de los mercados financieros y sobre todo de los medios de pago y sistemas de liquidación mundiales.

Rusia es uno de los países del mundo donde la riqueza está más concentrada en menos familias y la mitad está fuera de Rusia. La duda es si esa riqueza que está fuera queda congelada y sometida a sanciones. En ese escenario de sanciones duras, el Gobierno ruso tendría problemas para recibir el cobro de sus ventas de materias primas y eso tendrá un fuerte impacto negativo sobre el déficit y la deuda pública. El caso del petróleo y del gas es evidente, pero Rusia produce el 35% del paladio mundial, el 10% del platino y el 8% del aluminio.

Putin es un político con elevada popularidad y aprobación de su sociedad que apoya que Rusia recupere su prestigio como potencia mundial que perdió tras la caída de la Unión Soviética. Pero el coste económico de la guerra para Rusia, si el conflicto se enquista y va a más, será muy elevado y lo pagarán principalmente las clases más bajas.

La guerra es un dilema del prisionero en el que todos pierden. La respuesta de la OTAN no es sencilla ya que Ucrania no pertenece a la Alianza. Pero Kiev está a tan sólo 800 kilómetros de Varsovia y a 1.300 kilómetros de Berlín. El temor en esos países es: ¿cuál será el próximo? La posición diplomática más complicada la tiene Alemania que depende del gas ruso para su producción industrial y su PIB.

Pero la partida geoestratégica es mucho más compleja. China observa la crisis de Ucrania para tomar una decisión de invadir Taiwán. Putin visitó al presidente chino Xi a principio de febrero e hicieron un comunicado de unas diez páginas en el que determinaban su visión del mundo y reforzaban su alianza. China puede absorber las materias primas rusas y saltarse las sanciones internacionales y la crisis de Ucrania reforzaría aún más su alianza. Biden y sus diplomáticos han recuperado la retórica de la guerra fría lo cual ensalza el liderazgo de Putin entre los rusos y también refuerza la alianza con China.

La incertidumbre hoy es extrema y no hay precedentes que permitan estimar bien los costes de la guerra de Ucrania. Lo que si podemos decir es que serán negativos y la duda es su intensidad y su duración.

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