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Los billetes del AVE

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 22/02/2022 A LAS 05:00
Algunos viajeros del AVE bajaron del convoy a la espera de reanudar el viaje
Los billetes del AVE.
Heraldo.es

Renfe pone a disposición de los viajeros una sofisticada página web para comprar los billetes del AVE. 

Ofrece tres categorías de butacas en sus trenes, la Turista, la Standard y la Comfort y a veces puede aparecer una Turista-plus. O sea, como cuando antes, en la Renfe de los años cincuenta del siglo pasado existía la primera, la segunda y la tercera, con vagones y asientos de madera. Afortunadamente, nada que envidiar hoy en la clase más barata del AVE en comparación con aquellos infaustos trenes de la posguerra, aunque en ellos la convivencia y la confraternización de los españoles hacían mucho más humano y entretenido el viaje que ahora, en que todo el mundo va con una cara muy seria y como cariacontecida, como si echase en falta aquellas tarteras con tortilla de patata y filetes empanados que se ofrecían generosamente al compañero de asiento. ¿Se lo imaginan hoy? Sin duda, tenía su encanto.

Los precios del AVE, aun tomando la misma clase, no son siempre los mismos y pueden variar en función de los horarios y de la proximidad o lejanía a la fecha del viaje desde el día en que intentas obtener tu billete. Porque las tarifas que puedes escoger son también variadas: básica, elige, confort, premium… y no sé si queda alguna más. Según la combinación de clase y tarifa te encuentras con un abanico de posibilidades: puedes cambiar el billete, con recargo, sin recargo o con la pérdida total; puedes usar, o no, esa sala VIP que en algunas estaciones parece una pocilga; puedes librarte del aparcamiento o pagar un pastón por unas horas. Puedes comer –esa es otra– a bordo del tren con varias opciones de menú, para celíacos, sin gluten, sin lactosa, en el bar, en la butaca… En los mejores tiempos del AVE –‘o tempora, o mores!’, diría Cicerón– podías elegir incluso un rioja, un ribera o un somontano, y una variedad de bebidas.

En resumen, que sacar un billete para viajar en el AVE es una odisea digital no apta para gentes no avezadas a tanta magnificencia y variedad de opciones. Se ve que en Renfe desconocen las técnicas administrativas sugeridas por especialistas para mejorar la gestión pública, esas que consisten en suprimir, sustituir y simplificar. Porque en nuestro caso han complicado las cosas. Pienso, anclado aún en la antigüedad analógica, que podría haber una forma más directa y sencilla para sacar un billete; hasta el punto de que a veces me paso por una agencia de viajes y en un momento tengo mi billete, con la comisión correspondiente, tras pedir el más barato el día tal antes de las 10 de la mañana y sin opciones de cambio, de garage, de sala VIP, de comida, de coche de silencio, de acceso a la sala de negocio, de ir de cara o espaldas a la marcha…

Constato con disgusto que han suprimido para los mayores que veníamos usando la tarjeta dorada el descuento del 40% que se venía haciendo los días de entresemana, y que ahora todos los días el descuento aplicable es solo el 25%, lo que no deja de ser un nuevo maltrato a los mayores, como si quisieran limitar nuestra movilidad o, al menos, encarecerla.

Yo le pediría a Renfe un poco más de sencillez y menos cambios en su política comercial.

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