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Aliaga y Casbas

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 19/01/2022 A LAS 05:00
Monasterio de Casbas.
Monasterio de Casbas.
Laura Uranga

El Ayuntamiento de Aliaga ha conseguido adquirir el castillo de la localidad mediante una permuta de terreno. 

La búsqueda de la propiedad fue compleja. El padre del actual dueño, de Barcelona, lo compró en una subasta en 1972 por 120.000 pesetas. La fortificación estaba en ruina inminente tras pasar por allí la Guerra de la Independencia y las dos guerras carlistas.

Es fácil compartir la perplejidad del alcalde por el hecho de que los responsables de Patrimonio del Estado sacaran a subasta el castillo sin consultar antes al Ayuntamiento. Esas esperpénticas subastas se llevaron a cabo en muchos sitios.

Ahora lo quieren restaurar y convertir en un reclamo turístico y han pedido ayuda al Gobierno aragonés. Se llevarán a cabo excavaciones arqueológicas, se reconstruirán los elementos que quedan en pie –quince torreones y algunas paredes– y se proyecta, también, un museo que hable del pasado del pueblo.

De la provincia de Teruel a la de Huesca. En septiembre se supo que estaba a la venta el monasterio de Casbas. Estuvo habitado hasta 2004 por las monjas cistercienses y en 2007 lo adquirió la Fundación Progea, que expuso planes ambiciosos y proyectos culturales. Al menos se retejaron todos los edificios, algo fundamental para la conservación. Desde 2019 ha acogido la sede del Museo de las Matemáticas de Aragón, que ahora se traslada al Parque Tecnológico Walqa, en la capital oscense.

La deuda contraída con los bancos llevó en 2020 al concurso voluntario de acreedores de Progea y a la búsqueda de alguien interesado en el monasterio. Lo adquirió, a través del administrador concursal, una empresa promotora de Ejea de los Caballeros, con la idea de rehabilitarlo por fases.

Ideas interesantes tienen, como una hospedería de unas 25 habitaciones, de tres estrellas, "sin grandes lujos". También, una biblioteca de historia medieval con fondos de varios catedráticos aragoneses, así como salas y aulas para diversas funciones y, más adelante, una pequeña residencia de mayores, un centro de día, un centro de información turística y una escuela de horticultura.

Es de esperar que en esta segunda oportunidad el proyecto salga adelante, para que desaparezca la incertidumbre que reina en la zona sobre el futuro de este Bien de Interés Cultural.

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