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Diagnóstico compartido

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 16/01/2022 A LAS 09:47
Ximo Puig, Pedro Sánchez, Javier Lambán y Adrián Barbón, este viernes, en Ferraz.
Ximo Puig, Pedro Sánchez, Javier Lambán y Adrián Barbón, en Ferraz.
PSOE

La covid no ha anulado los movimientos políticos que continúan produciéndose en la Comunidad y, bajo el manto de la preocupación sanitaria y asistencial, se descubre un giro en la actitud política del PSOE aragonés respecto a Teruel Existe. El enfrentamiento y la tirantez parece que dejarán paso a la apertura de una etapa de búsqueda de entendimiento que puede allanar cualquier acuerdo futuro. Un cambio de tono que no atiende a ninguna renuncia política por parte del PSOE, pero que encaja con la evidencia descrita por el respaldo de Tomás Guitarte (Teruel Existe) a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados y que, anticipadamente, advierte de lo ajustado que serán los resultados de las próximas autonómicas.

El PSOE pretende bajar la pelota al suelo y lograr una interpretación compartida sobre la realidad de la provincia turolense que incluya los progresos logrados al calor del Estatuto de Autonomía. Sin falsos triunfalismos y sin renunciar a lo mucho que aún resta por construir, la intención de Javier Lambán –expresada en el Comité Federal de su partido– pasa por ajustar la mirada que la provincia proyecta sobre sí misma para lograr un diagnóstico común desde el que partan las distintas posiciones políticas. Todo un ejercicio de didáctica con el que se pretende interpelar a Teruel Existe para sacarlo de una «visión catastrofista».

No lo tendrá fácil el PSOE, que se ha mostrado dispuesto a «unificar energías y aunar programas», porque la razón de Teruel Existe nace, precisamente, de una visión que destaca el agravio y eleva las muchas injusticias y olvidos seculares –que aún existen y lastran a la provincia– a la condición de argumentario político.

Teruel Existe sabe que su discurso es el de la reivindicación permanente y que, al igual que todas las formaciones nacidas al calor de la España vaciada, su modelo político no es exportable más allá de sus fronteras provinciales. Poseen todas estas formaciones unas señas de identificación compartidas bajo el marchamo de la despoblación, el olvido o la falta de igualdad de oportunidades, pero las peticiones que, por ejemplo, demanda Teruel difícilmente casan con las de Soria, Palencia o Guadalajara. Las plataformas de la España vaciada son tan emocionalmente próximas para el votante como incompatibles entre sí.

El efecto causado por Teruel Existe en la política, descrito en las pasadas elecciones generales con la obtención de un escaño y proyectado con un éxito futuro por las encuestas, castiga mayoritariamente a nivel autonómico al PSOE. Aunque sin posibilidades de que el efecto de Teruel Existe logre contagiar a las otras dos provincias aragonesas, los socialistas, guiados por un milimétrico cálculo electoral, han terminado por aceptar lo mucho que se juegan si mantienen el enfrentamiento.

Compartir un análisis sobre el estado de la provincia, en especial entre un partido que gobierna y otro que sin nada que perder actúa desde la oposición, es imposible. Teruel Existe, una formación que a buen seguro sufrirá idéntico recorrido de subida y bajada que el registrado por corrientes anteriores, se verá directamente afectada por lo que ocurra en los comicios de Castilla y León. Si las candidaturas de Valladolid, Palencia, Burgos Soria y Salamanca logran representación en su parlamento regional, el fenómeno turolense logrará el marchamo que concede saberse el origen de una tendencia nacional.

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