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Cartas al director de HERALDO: Los fumadores y la pandemia

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Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 14/01/2022 A LAS 05:00
No se podrá fumar en la calle si no está garantizada la distancia de seguridad.
Los fumadores y la pandemia.
Mariscal / Efe

Los fumadores y la pandemia

Hace meses que vengo advirtiendo a mis amigos del mayor riesgo de contagio covid que conlleva respirar el humo del fumador. 

Claro, María Eugenia no puede evitarlo, su marido es fumador, y a aunque a ella ya se le notan los efectos por una afección bronquial, la pobre mujer no tiene alternativa, o el divorcio o la muerte prematura. Pero, ¡señores!, un reportaje en HERALDO informa sobre la relación entre el tabaco y el pronóstico de la covid-19. La revista ‘Medicina Clínica’ recomienda ver el tabaco como un factor de riesgo de mala evolución. A esto hay que añadir lo más penoso: ¿qué porcentaje de fumadores mal llamados pasivos sufren los efectos por mala salud o por contagios? Los aerosoles del fumador se mantienen en el humo a mayor distancia que el aerosol natural del que simplemente respira. Yo me voy cambiando de acera constantemente, porque con o sin mascarilla huelo el humo, es decir introduzco los aerosoles del fumador en mis narices a muchos metros de distancia. Hay leyes que obligarían a un gobierno a proteger la salud pública declarando ilegal una droga infecciosa, pero… pero son tantos que en las urnas echarían abajo cualquier plan de regeneración. Lo único que se me ocurre es un programa de desintoxicación con incentivos económicos. E incluir en la formación sobre ciencias el resultado de la droga en uno mismo y en los demás. Y si es posible, añadir el sentido moral que toda verdadera educación requiere. "Por cuanto la sentencia contra una obra mala no se ha ejecutado velozmente, por eso el corazón de los hombres se envalentona para a hacer lo malo" (Eclesiastés 8:11). Aquí se cita la responsabilidad del que puede sentenciar. Mi padre era fumador y ni siquiera se daba cuenta de que estaba enfermando a sus hijos, pero quizá se hubiese avenido a ley.

José Luis Sancho Sánchez. ZARAGOZA

A diestra y siniestra

¡La que ha liado el ministro Garzón! Ha sido muy torpe, no porque tenga o deje de tener razón, sino por lo inoportunas y ambiguas de sus declaraciones. En mi pueblo, muchas familias viven de las granjas de cerdos. Jóvenes que, gracias a esa actividad, se quedan a vivir aquí. Se trata de explotaciones atendidas por una o dos personas. ¿Es eso una macrogranja? ¿Cuántos animales debe tener una granja para ser macrogranja? Garzón no distingue, suelta la frase y que cada uno entienda lo que quiera. No tiene sentido que un ministro español haga unas declaraciones a un periódico británico mezclándolo todo en un ‘totum revolutum’. También pienso que los partidos de la oposición y el PSOE han contribuido a alimentar la polémica. Unos retuercen las palabras del ministro y las sacan de contexto. Otros, los suyos, como el alcalde de Zamora, de IU, mienten. Afirma el alcalde que Garzón «simplemente ha dicho que la carne de las macrogranjas es de peor calidad que la carne de ganadería extensiva, y por ende, de pequeñas explotaciones que son, por cierto, la mayoría». Basta ir a las páginas de ‘The Guardian’ para comprobar que Garzón no ha dicho que la carne sea de peor calidad, sino que es de mala calidad (‘poor quality’) y en ningún momento ha hecho referencia a las pequeñas explotaciones. Entre unos y otros han contribuido a intoxicar a los ciudadanos. No es nada nuevo, hace un tiempo Garzón dijo que había que comer menos carne y también se armó un buen lío. En esa ocasión, Pedro Sánchez le contestó: "A mí donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible". Y otros le reprocharon a Garzón que en su boda habían servido solomillo. Garzón no dijo que no había que comer carne, sino reducir su consumo, algo que repiten los especialistas en nutrición. Tendré que pedir la dimisión de mi médico que me repite una y otra vez que coma menos carne, más pescado y más verdura. Además de pedir la dimisión de Garzón, por su torpeza, y la de otros muchos políticos que mienten, manipulan y exageran. A la derecha y a la izquierda. A diestra y siniestra.

Evaristo Torres Olivas. VILLARQUEMADO (TERUEL)

Mi tuya

Tengo en mi balcón un ejemplar de ‘Thuja occidentalis’, vamos, lo que comúnmente se conoce como ‘tuya’, un arbusto que me acompaña desde ya hace años, que resiste como puede las fuertes rachas de cierzo y al que damos cuidados toda la familia. Le proporcionamos agua y abono, lo protegemos de las plagas que puedan perjudicarle, incluso abrimos puertas y ventanas para que escuche música. Sin ir más lejos, el pasado día 1 comprobamos cómo se erguían sus ramitas con el sonido de ‘El Danubio Azul’, hasta entones apagadas por el frío y la niebla, y cómo parecía aumentar su verdor con la ‘Marcha Radetzky’. En definitiva, parece que, aun siendo una planta, es también un ser ‘sintiente’, como los animales domésticos, con la diferencia de que no ladra ni muerde, por lo que sus quejas pueden pasar desapercibidas. Como no le he puesto ruedas a la maceta para pasearla por la calle, ni lleva collar en su tronco, ha quedado fuera de la consideración de mascota doméstica, por lo que, en aplicación del dicho popular ‘el que no llora no mama’, salgo en su defensa. Como atinadamente afirma el profesor Morales Arrizabalaga (‘Civismo raso’, HERALDO, 7 de enero), si hay legisladores que reflexionan poco antes de hacer leyes, habrá que hacerles pensar sobre el texto de las normas que crean.

Luciano Ibáñez Dobón. Zaragoza

¡Bravo por los que luchan!

Soy una mujer mayor a la que los Reyes Magos le han traído el CD de Jarabe de Palo ‘Tragas o escupes’. ¡Qué ocurrencia!, podéis pensar. Pero, mira por dónde, los Reyes han acertado, ¡me encanta! Soy aranesa y, en el valle de Arán, Pau Donés era un amigo para mucha gente. Yo quedé impresionada cuando vi la grabación del video-clip con la canción ‘Hoy me siento bien’. Pau estaba grave, falleció pronto. Saber su gravedad y verlo ante esas montañas, disfrutando del sol, la luz, los prados, el majestuoso paisaje; revolcándose en la hierba con su perro Fideos y cantando «misteriosamente hoy, todo está en calma, todo me parece bien… hoy me siento bien, deliciosamente bien», de verdad, es algo conmovedor. Cuando hemos vivido junto a personas queridas tocadas de esta enfermedad tan fuerte y, por desgracia, tan común, sabemos lo que significa tener encima esa espada de Damocles, esa seguridad de que el tiempo se acaba, de que ya no se puede hacer proyectos. Es por tanto muy difícil tener fuerzas para cantarle a la vida. Pau lo hace en otra canción de ese CD. ‘Eso que tú me das’ es el título. Entre otras muchas cosas, dice: «Milagrosamente hoy (la Vida) ya no me pesa, ¡increíblemente hoy (la Vida) vale la pena!». ¡Bravo!, por él y por todos los que luchan sabiendo lo corta y penosa que puede ser la vida, por todos los que saben valorar lo que tienen y como Pau Donés cantan al amor y a la amistad.

Magdalena Soriano Barés. ZARAGOZA

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

cartas@heraldo.es

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