Opinión
Suscríbete

Opinión

Las pisadas de Fernando

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 27/12/2021 A LAS 05:00
Fernando Sanmartín en su estudio. Es fetichista y mitómano y un gran viajero.
Fernando Sanmartín en su estudio. Es fetichista y mitómano y un gran viajero.
Aránzazu Navarro.

Cuando recibí la encomienda de llenar quincenalmente este fideo finiheraldístico, no hace tanto, vi que iba a turnarme los lunes con Fernando Sanmartín. Ojo con el contraturno. Todos tendemos a admirar aquello que no nos adorna, y algunos pecamos de adornar demasiado aquello que debiera palpitar a pelo, libre de zarandajas y envoltorios efectistas. El verbo de Fernando es puño enguantado, pero no golpea; lo suyo es más bien un choque amable de nudillos con sus lectores, saludo de pandemia que él ya había inventado antes; los ojos se solazan en esas reflexiones que esconden pistas del Cluedo y túneles de tiempo, huyen por espitas semiabiertas y regresan al papel para redibujarse con el paso de las páginas. Lo conozco poco, y lo aprecio mucho; es un tipo elegante, que mira a los ojos cuando te habla y no necesita levantar la voz o alardear de erudición para dejar huella en una tertulia. En esos largometrajes literarios suyos, ya sean novelas o dietarios viajeros, atrapa y no suelta: ‘Apuntes de París’, ‘Te veo triste’ y ‘Os contaré la verdad’, por ejemplo. En la poesía pespuntea reglas propias: lacera, cautiva, sorprende, mece, se pasa la métrica por el arco del triunfo y de rimar, ni hablar. A no ser que le apetezca, claro. En las columnas de este diario, burla burlando, consonantes y vocales ordenando, sin el menor aprieto ni (seguro) rictus forzado en el careto, este Lope aragonés pone las palabras a pasear y las doma sin fusta, como si las teclas fueran las patas de un caballo andaluz en pleno ‘reprise’. Que tío. En siete días lo tienen aquí. Ya verán ustedes.

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión