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La lengua del Mezquín

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 08/12/2021 A LAS 05:00
Mascarillas para promocionar el chapurriau/aragonés oriental.
'La lengua del Mezquín'
Heraldo.es

Se ha presentado en Alcañiz el estudio ‘Historia del Aragón Oriental y su lengua’, editado por el Consejo del Bajo Aragón, para dar a conocer el habla común de siete pueblos del Mezquín. 

Como recordó la alcaldesa de la Codoñera y consejera comarcal de Cultura, María José Gascón, "se trata del Chapurriau porque así estamos orgullosos de denominarlo y así queremos que se siga denominando". Los autores son el historiador Juan José Barragán y el filólogo y periodista Héctor Castro. El primero se encarga de la parte histórica y el segundo de la filológica.

Días antes se presentó en Torrevelilla un documental sobre la lengua de estos pueblos bajoaragoneses. Se titula ‘Lo Chapurriau’, un trabajo en 8 capítulos de 15 minutos. En cada uno tres personas conversan en su lengua materna sobre temas del trabajo, del campo y de la vida en general. Un proyecto coordinado por el director de teatro Ferrán Bañé y por la directora y realizadora Gemma Blasco, ambos con raíces en Torrevelilla.

Más de 200 personas acudieron al acto de presentación para escuchar a vecinos mayores cómo era la vida en su infancia y en su juventud. También los jóvenes de la localidad han sido protagonistas y gracias a muchos voluntarios ha sido posible este proyecto de gran valor antropológico y lingüístico.

En la información digital en el periódico ‘La Comarca’, de Alcañiz, se permitían comentarios de los lectores. Había de partidarios y de opuestos. Lo que llamaba la atención era el tono agresivo e insultante de los que defienden que se llame ‘catalán’. Era un ataque a las personas no a las ideas, expresiones que producían vergüenza ajena a quienes lo leían. Los enemigos del chapurriau harían bien en calmarse y aceptar que hay muchos hablantes que no quieren denominarlo catalán y tienen sus razones. Solo desde el respeto se construye la cultura.

Las lenguas no se denominan por decreto. En la antigua Yusgoslavia, la lengua de Serbia y Croacia se conocía como serbocroata. La única diferencia era que los croatas usaban el alfabeto latino y los serbios el cirílico. Desde la separación de esas naciones, unos lo llaman serbio y croata los otros. Nadie les impone ninguna denominación. El nombre de la lengua lo designan los hablantes. El Gobierno aragonés debería escuchar a esos pueblos bajoaragoneses y a sus ayuntamientos -de todos los signos políticos- y no imponer nada. 

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