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Cartas al director de HERALDO: La responsabilidad de conducir un patinete

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  • Cartas al director
OPINIÓNACTUALIZADA 22/11/2021 A LAS 05:00
Un usuario de patinete, por el centro de Zaragoza
Un usuario de patinete, por el centro de Zaragoza
Francisco Jiménez

La responsabilidad de conducir un patinete

No acabo de entender estas legislaciones tan dispares. 

Para ver según qué tipo de películas en un cine, no a través de internet, por ejemplo, se necesita ser mayor de edad. Para conducir una motocicleta o un automóvil por calles o carreteras también. Pero mira por dónde para conducir un patinete con 15 años ya puedes circular con él por aceras, pasos de peatones, calzada o por cualquier lugar, a velocidades peligrosas para los peatones, arriesgada para el conductor del mismo e incluso para los otros vehículos. Ya sé que no es legal circular por algunos sitios que he nombrado, pero todos vemos a personas, algunas veces dos en el mismo patinete, corriendo por las aceras sin que ningún guardia pueda hacer nada, porque cuando lo ve y quiere reaccionar ya está muy lejos para pararlo. Si la contestación que le han dado a un ciudadano es que cuando los vea que llame a la Policía Local y es así, parece un chiste, ¿dónde estará el patinete cuando llegue la Policía?, ¿hay alguien que se atreva a parar a esos patinetes y decirle al conductor "espera que dentro de un rato viene la Policía Local para denunciarte"? Si un automóvil circulase por alguna zona peatonal o aparcase en cualquier lado, como los patinetes, en pocos minutos tendría la multa correspondiente. Pero como las normas se ponen según los accidentes y las modas, pues hasta que no haya algún muerto por atropello o se mate algún conductor de patinete se hará la vista gorda para favorecer lo que algunos de nuestros administradores se han creído que es el futuro. Visto lo visto, vaya futuro que tenemos, menores de edad y sin ninguna responsabilidad corriendo por donde les da la gana.

Adela Laborda Gavalda. Zaragoza

El peligro de la ansiedad

La ansiedad es un estado mental que provoca inseguridad ante lo que todavía no ha sucedido. ¿Por qué este trastorno está tan olvidado? La gente te dice «cálmate, tú puedes, necesitas más voluntad». Y a veces eso lo que consigue es terminar de destruir a quien la padece. La ansiedad te obliga a faltar a tus obligaciones: es la culpable de muchos casos tanto de absentismo escolar como laboral. Y hace que muchos jóvenes y niños sean incapaces de aprobar un examen. «¡Qué sabrán los jóvenes, que lo tienen todo!». La ansiedad no distingue de raza, orientación sexual, clase social ni edad. Algunas veces es la autolesión la que calma, otras el alcohol o el abuso de sustancias que son perjudiciales. Algunos jóvenes se refugian en los videojuegos. Y es que, hoy en día, que lo tenemos todo, lo que nos falta es la salud mental. A ver cuándo se destina más dinero a la salud mental pública y se convierte en motivo de falta justificada y deja de minimizarse. Los trastornos mentales también matan y de una forma lenta y dolorosa.

Teresa Corcuera Montes. Zaragoza

Una simple llamada

El Teléfono de la Esperanza cumple cincuenta años como asociación voluntaria dedicada a promover la salud emocional, especialmente la de aquellas personas que se encuentran en crisis. Su objetivo es abordar de forma urgente, gratuita y anónima situaciones de crisis emocional con la ayuda de especialistas (psicólogos, trabajadores sociales, médicos, terapeutas, etc.). En todas las grandes poblaciones existe un número al que llamar, pero lo más importante en estos años ha sido sin duda la gran cantidad de vidas que han podido salvarse gracias a una simple llamada. Muchas veces hay que ponerse en la piel de la desesperación que viven quienes llaman, esa empatía que hay que tener hacia ellas puede ser clave para dar una solución y abrir un camino de esperanza. Si lleva tantos años funcionando es porque sirve, y tal vez este no sea el verbo adecuado, yo más bien diría que ofrece esa esperanza y que te tienden una mano amiga de la que te puedes fiar. La esperanza es lo último que debe perderse y si no, para eso hay un teléfono las 24 horas que será tu ángel de la guarda si llamas. Muchas gracias, excelente labor.

Luis Solanas Cebolla. Zaragoza

Principio y final

Leo en un diario digital que en la Edad Media se representaba a los niños en las pinturas como señores jubilados porque en esa época los niños eran mirados como adultos pequeños a los que había que tratar como tales, y se creía que Cristo nació como un hombre perfectamente formado. Lo que me recuerda a la película ‘El curioso caso de Benjamin Button’, en la que el personaje protagonizado por Brad Pitt nace con el cuerpo de una persona de 80 años y con el transcurso del tiempo va rejuveneciendo. De cualquier manera, infancia y vejez se parecen mucho, son los dos extremos de un círculo que se abre con el nacimiento y se cierra con la muerte. Bebés y ancianos llevan pañales, se mueven en sillas de ruedas, se les da de comer, se les baña, se ingresan en instituciones (guarderías en un caso, residencias en el otro), no tienen plenas sus facultades mentales, etc. Venimos de la nada y regresamos a la nada totalmente dependientes.

Nadala Peri Rosellón. Teruel

Si quieres la paz, paz

“Si quieres la paz prepara la guerra”, decían los romanos. Hoy el aumento del armamento hace pensar que se prepara otra, pero la guerra actual no es la de los romanos con espadas y lanzas, sino que se hace con el ordenador. Siempre ha habido guerras. ¿Cómo no va a haberlas si hay conflictos en los matrimonios, entre los hermanos y vecinos, entre regiones? ¿Por nuestra naturaleza caída? Caída sí, pero levantada después. Los jóvenes europeos no han vivido los desastres de la guerra, como la de España y la Segunda Guerra Mundial. No sabemos lo que es eso salvo por las películas. Otras guerras en países empobrecidos están olvidadas. «La paz es obra de la justicia» (Isaías 32,7) y hoy vivimos en un mundo injusto por el sistema de comercio internacional, la distribución de la renta y la desigualdad. Todos los papas recientes han dicho: «¡Nunca más la guerra!», y Pablo VI: «El desarrollo es el nuevo nombre de la paz… la paz se construye día a día». ‘Shalom’, ‘salam’, paz en hebreo y árabe, vienen de la misma raíz semita. Ambos son hermanos, hijos de Abraham, ¿hasta cuándo este largo conflicto fratricida?, ¿cuándo habrá paz en Jerusalén? Muchos jóvenes de todo el mundo aspiran a una paz definitiva, pero para eso nos hace falta amor, que es la potencia regeneradora. Los creyentes de todas las religiones esperan un futuro de paz, entonces reconoceremos al Señor de la historia, el príncipe de la paz, y "de las espadas se forjarán arados, de las lanzas, podaderas" (Is.2,2).

Javier Pueyo Usón. Zaragoza

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

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