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Cartas al director de HERALDO: La tormenta económica perfecta

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  • Cartas al director
OPINIÓNACTUALIZADA 21/11/2021 A LAS 05:00
'La tormenta económica perfecta'
'La tormenta económica perfecta'
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La tormenta económica perfecta

Hace ya más de tres años que varios economistas independientes advirtieron a Gobierno, partidos políticos, gobiernos autonómicos, patronal, sindicatos y organismos financieros, de la necesidad de hacer cambios estructurales en España, para controlar y frenar el aumento de la deuda pública y del gasto innecesario y muchas veces duplicado, que podía poner en grave riesgo la economía española. 

En sus informes ponían un especial énfasis en los desfases entre los ingresos y los gastos del país, la dependencia del turismo para equilibrar el déficit, y la dependencia energética que tenemos del petróleo, el gas y las materias primas que nos penalizarían en el supuesto de una gran subida de precios o de falta de suministros. Los últimos gobiernos de España (PP y PSOE) han hecho caso omiso a estas advertencias y han seguido incrementando el gasto y la deuda, sin pensar en las consecuencias que pudiese tener para la economía. Y sucedió lo que nadie esperaba. Un virus desconocido se extendió por todo el mundo y puso en jaque a todos los países, que tuvieron que tomar medidas excepcionales para combatirlo, y afectó gravemente a la economía mundial. Fue el desencadenante de una ‘tormenta perfecta’, cuyos efectos estamos sufriendo en estos momentos. Y sin duda las naciones, como España, que no tomaron las medidas necesarias para sanear sus problemas estructurales y con fuerte deuda exterior, van a sufrir las consecuencias del alza de los tipos de interés y de los fuertes incrementos del precio de la energía y de las materias primas. Es urgente tomar las medidas necesarias para que con la ayuda de Europa podamos salir de esta tormenta perfecta y la nave, en la que estamos todos embarcados llegue a puerto sin graves consecuencias para todos.

José Martín Escudero. Zaragoza

Canciones para una pandemia

Indiscutiblemente, la canción que marcó el inicio de la pandemia, ya en franca retirada, fue el ‘Resistiré’ del Dúo Dinámico. La que marca su camino hacia el final también es obra de ellos. Ahora cantarían ‘El final de la covid’ en lugar de ‘El final del verano’. Desde hace algún tiempo ya no es obligatoria la mascarilla para ir por la calle. Nos habíamos acostumbrado a su uso y ahora que viene el frío parece que nos abriga como una bufandita. ¡Niño!, le dice la madre a su pequeño, ponte la mascarilla que hace frío. «Tápame, tápame, que tengo frío» cantaría la inolvidable Sarita Montiel en ‘El último cuplé’. Obsérvese que en los días fríos y ventosos la gente por la calle, aun no siendo necesario llevar la mascarilla, casi todos los viandantes la lucimos. Y no por profilaxis, sino por protección frente a las inclemencias del tiempo. Se dice que la pandemia nos hace parecer atracadores de bancos que cubren boca y nariz con un pañuelo, igual que en la película ‘Dos hombres y un destino’ de Paul Newman y Robert Redford, en la que suena la balada: "Raindrops keep falling on my head" (las gotas de lluvia siguen cayendo sobre mi cabeza). En la crisis económica de las hipotecas ‘subprime’ de 2008 se nos anunciaba que se observaban ‘brotes verdes’ para señalar que estábamos saliendo de la misma, hecho que tardó en suceder. En la pandemia, el léxico ha sido que nos íbamos acercando al ‘pico de la curva’ de contagios, bajábamos por ella, pero después volvíamos a subir en un mal venido rebrote. En esta situación creo que podemos recordar a la inolvidable María Dolores Pradera cuando cantaba aquello de "y te vas y te vas y te vas y no te has ido".

Francisco Javier Esteruelas Hernández. Zaragoza

En listas de espera

Se está hablando mucho acerca de las listas de espera en la sanidad. Yo soy uno de los cientos de casos que las sufre. Como lo tengo todo apuntado, ya que mi memoria no me permitiría detallarlo, puedo describirlo. El proceso comenzó el 30 de abril de 2019, cuando desde mi centro de salud soy derivado al neurólogo. El neurólogo me visita en una primera ocasión el 5 de noviembre del mismo año y me pide un TAC, TAC que me practican el 18 de diciembre de 2019. A comienzos del 2020, no recuerdo la fecha, me citan para hacerme un test y el 4 de marzo de 2020 me vuelve a visitar en neurólogo y me pone tratamiento. Tratamiento que, tras varios intentos de cumplirlo, debo abandonar por los efectos secundarios que me produce. El neurólogo me dijo que volvería a citarme. El día 31 de agosto, a través de ‘Atención al paciente’, hago un intento. Pues bien, cuando escribo esta carta, 5 de noviembre, sigo esperando. Y no estoy criticando al doctor que me lleva, lo hago contra un sistema que era uno de los mejores del mundo pero que la clase o casta política se lo ha cargado.

Luis Antonio Vallés Gascón. Zaragoza

La última palabra, un misterioso abrazo

Acabábamos de plantearnos en clase de Filosofía si la muerte tiene la última palabra, cuando la muerte de una niña a la salida de un colegio por un error de conducción nos llenó a todos de consternación. Parecía que efectivamente ‘muere una niña’ iba a ser la última palabra. Sin embargo, un medio de comunicación acababa su titular con una expresión: "Misterioso abrazo". Sí, la madre de la niña muerta, después de abrazarla y decirle ‘te quiero’ a su hija agonizante, se dirigió a la otra mujer y madre para darle un fuerte abrazo. Nadie se lo esperaba. Una amiga decía después que una gran entereza y una visión cristiana habían hecho posible ese abrazo de amor y perdón. Mañana les diré a mis alumnos que la muerte no ha tenido la última palabra.

Iñaki Iraola Arnedillo. Zaragoza

Del Cinca al Ebro

Con la debida ceremonia se colocó la primera piedra de la gran fábrica de jeringuillas que Becton Dickinson va a construir en Zaragoza. Allí, entre otros, estuvieron el presidente aragonés y el alcalde zaragozano; ambos se han esforzado para que este proyecto fructifique. Altos cargos de la empresa americana tomaron la palabra y aludieron a las sinergias con la actual fábrica de Fraga. Y aquí creo que merece la pena recordar las raíces de lo que ha llegado a ser un gran árbol. Allá por 1975 se constituyó la empresa Fabersánitas, S. A. La constituían, además de distintas personas individuales, trece cajas de ahorros, entre las que figuraban en primera línea la Caja de Ahorros de la Inmaculada y la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, además del Banco Zaragozano. Decidieron la construcción en Fraga de una fábrica de jeringuillas de un solo uso, tan poco conocidas entonces. Fue un éxito, gracias al muy trabajador personal fragatino y a otras personas que, procedentes de distintos puntos de España, nos sumamos a la tarea. Se exportó el producto a docenas de países de distintos continentes, además de construir y vender fábricas en la modalidad de ‘llaves en mano’. En 1986, Becton Dickinson compró la fábrica, ampliándola una y otra vez. Sí, parece claro que si no existiera la fábrica a orillas del Cinca, no hubiera sido elegido el Ebro para la nueva. Aquellos entusiastas iniciales no pincharon en hueso.

Ángel Hernández Mostajo. ZARAGOZA

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

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