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Cartas al director de HERALDO: Un paciente de cáncer de próstata

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  • Cartas al director
OPINIÓNACTUALIZADA 28/10/2021 A LAS 05:00
Cada año, alrededor de 450.000 hombres europeos son diagnosticado del cáncer de próstata, una de las patologías relacionadas con la próstata.
'Un paciente con cáncer de próstata'
Freepik.

Un paciente de cáncer de próstata

Aprovechando el mes del cáncer de mama, quiero contar mi historia. 

En noviembre me salió un PSA de 11,6 en un reconocimiento de empresa. Empezaron las pruebas. El médico de cabecera me derivo al urólogo. En marzo, biopsia y confirmación del cáncer. Vuelta al urólogo que me plantea dos opciones: operación laparoscópica de prostatectomía radical con un 93% de efectividad o radioterapia con 87%, y los efectos secundarios similares. La decisión era urgente. Decido la intervención que, el 30 de junio, en vez de durar 3,5 horas, cortaron de más y tuvieron que intervenir los cirujanos de digestivo, duró 7 horas. Una semana ingresado con dolores horribles y a casa. Visita al urólogo con PSA de 0,26, tratamiento hormonal y radioterapia. A los 3 días el urólogo me llama para retirar el tratamiento. Al mes PSA de 0,04. Me llaman de Radioterapia para primera visita y acudo. Entramos a la consulta y estaba sólo el radioterapeuta-oncólogo LSS, sin enfermera. Después de explicarle, se dirige a nosotros en un tono prepotente: "que por qué no habíamos acudido antes a él, con radioterapia no estaría sufriendo efectos secundarios", "el urólogo no sabe las máquinas que existen actualmente", "por mi edad (56) y peso era una perita en dulce para practicar, como ha salido mal la cirugía, ahora tengo que solucionarlo yo", "haber venido antes"... Mi mujer y yo, llorando. Si un médico es muy bueno para manejar máquinas que lo dejen fijo allí, y si no tiene tacto para tratar a enfermos de cáncer, que no pase consulta, bastante tenemos con los efectos secundarios y psicológicos. Tras hablar con médicos, todos recomiendan ir a Atención al Paciente y máxima difusión para que no se repita. Esto intento ahora. Chicos, si os diagnostican cáncer de próstata, visitad al urólogo y al radio-terapeuta y así podréis decidir. Suerte.

Fermín Lahoz Arnedo. Zaragoza

Niños sin escolarizar

Mucho se habla del derecho a la educación de los menores que vienen a nuestra tierra desde países lejanos acompañando a sus padres en pos de una vida mejor. Rápidamente, se busca una solución educativa que les permite integrarse y adaptarse a la nueva situación, que no es nada fácil; lo que, además de proporcionarles los conocimientos necesarios para su edad, les permite hacer amigos y disfrutar de la calidez de una tierra y unas gentes como las nuestras. Pero, ¿qué sucede cuando esa misma situación se da en un niño español que viene ya escolarizado de una comunidad autónoma limítrofe? Pues que un mes después de haber hecho la solicitud correspondiente de escolarización en la Delegación Provincial de Educación de Zaragoza las plazas disponibles siguen sin asignarse y muchos menores siguen en sus casas sin poder disfrutar de su derecho a la educación, mientras sus padres vamos a trabajar angustiados por tener un niño en casa que no va al colegio pero que, para la comunidad autónoma de origen, que no tiene ni idea de lo que sucede, simplemente no va a clase: un caso claro de absentismo con posibles implicaciones legales para los padres por vulnerar el derecho a la educación de sus hijos. ¿La respuesta de la Inspección de educación de Zaragoza ante la falta de asignación de colegio? Que tienen mucho trabajo y que cuando puedan se reunirá la comisión para asignar las plazas… ¿Dónde queda el derecho a la educación? ¿En una comisión? ¿Dónde queda el sentido de la urgencia? ¿En la excusa de que ha habido días de fiesta? Como si nuestros hijos solo fueran expedientes y no niños que necesitan volver a clase, educarse, hacer amigos e integrarse en nuestra tierra, de la que tanto les hemos hablado y a la que de entrada solo perciben como un lugar que les excluye nada más llegar. ¡Menudo recibimiento!

Almudena Díaz González. Zaragoza

Violencia gratuita

Resulta imposible no sobrecogerse ante el acto de violencia perpetrado contra un inspector de la Policía Nacional hace unos días en Zaragoza. Solo por decirle de forma muy tranquila y respetuosa a un individuo con el que viajaba en el mismo autobús urbano que se pusiera la mascarilla –dejemos aparte lo lamentable que resulta que tras casi dos años de pandemia todavía sea necesario realizar este tipo de indicaciones–. Cada día que me levanto de la cama y, por eventualidades como esta, me pregunto qué pasa por la cabeza de más de una persona. La violencia se está convirtiendo en un arma cada vez más gratuita que no hace sino alterar el punto de equilibrio que debería caracterizar a una sociedad que funcione medianamente bien. Empiezan a ser menos aislados los casos en los que una simple petición como la que hizo el agente genera situaciones de este tipo: en las que el que abre la boca con buena fe acaba recibiendo ataques verbales o físicos. Esto debe hacer replantearse los mecanismos para poner freno a estos comportamientos. Y, en última instancia, los procedimientos sancionadores. Es evidente que algo no está funcionando.

Israel Buey Lorao. Zaragoza

Demandas sociales

En campaña electoral, escuchamos promesas de las fuerzas políticas que no son más que ‘marketing’. En esta legislatura, el encarecimiento de la energía, la carestía en vivienda, alimentos, servicios, etc., la falta de oportunidades de empleo, son denominadores comunes ante unos representantes que conocen las demandas sociales pero siguen en su constante ‘marketing’ electoral. Los ciudadanos queremos soluciones y no promesas. ¿Por qué no unen sus votos para crear planes de empleo y formación? ¿Por qué no crean juntos empresas públicas que permitan una energía asequible? Votar en democracia, además de ser el mejor sistema político, tiene que servir para resolver las demandas sociales. Los problemas sociales se van enquistando hasta un momento donde puedan explotar ante unos representantes democráticos que se ponen de perfil ante la necesidades de la ciudadanía. Esta actitud empobrece la democracia.

Pedro Marín Usón. Zaragoza

Guerra y pandemia

Felicidades, papá, por cumplir 90 años y enhorabuena por haber sobrevivido en un periodo con tantos cambios y adversidades. Tu infancia fue muy dura, con una guerra civil y su larga posguerra. Pasaste hambre y casi no pudiste ir a la escuela, lo cual no impidió que aprendieras por tu cuenta, eso sí, con mucho esfuerzo. Y tu senectud, sobre todo este último año y medio, no ha sido más fácil, con una pandemia, su confinamiento y las consecuencias tan dramáticas que ha producido. Te felicito por haberlo sabido llevar tan bien y con tanto aplomo. Y muchas gracias, Simón, por haberme enseñado a esforzarme y por hacerme ver que, pase lo que pase, la familia es lo más valioso que tenemos.

Enrique López Mingueza. Zaragoza

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

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