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Amor digital

OPINIÓNACTUALIZADA 09/10/2021 A LAS 05:00
'Videovigilancia..'
'Amor digital'
Pixabay

Esta mañana ibas tan deslumbrante, con un vestido de clase media que en ti parecía de alta costura, que me has dejado sin habla". 

Desde luego, para enviar un mensaje tan intrusivo y subido de tono, hay que disponer previamente del consentimiento expreso de la destinataria. Así que cursé por internet el correspondiente impreso de "solicitud de aceptación de requiebro". Por supuesto, aún no cabía solicitar "encuentro personal". Mucho menos, "caricias afectivas". Y de "relaciones sexuales", ni hablamos. La LOAC, Ley Orgánica del Amor Consentido, no acepta atajos.

Esa misma mañana recibí el "oficio de aceptación de requiebro" y pude enviar mis palabras de encomio. Lo malo es que, en su respuesta a las mismas, además de mostrar gratitud y contento, mi amada me recordó que ahorraríamos muchos trámites si, de una vez por todas, me incorporara al "listado oficial de relaciones estables", condición que permite sacarse el "carnet digital de consentimiento genérico", como hizo ella cuando nos casamos.

Después, en casa, me puse muy digno diciéndole una vez más que me niego a ser sometido por el sistema hasta ese punto, en lugar de admitir que soy digitalmente incapaz de conseguir la firma electrónica necesaria para ingresar en el mencionado listado. Lo intenté hace unos días y volví a fracasar. No me supe la contraseña. Y tampoco pude recuperarla, ni establecer otra, porque no recordé, y sigo sin recordar, mi color preferido, la clave de reconocimiento que yo mismo puse en su día. Probé, y nada.

"Tercer intento fallido, procedimiento expirado", ponía en la pantalla.

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