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La vida no es lo que es

Por
  • María Pilar Clau Laborda
OPINIÓNACTUALIZADA 24/09/2021 A LAS 05:00
La vida no es lo que es
La vida no es lo que es
Pixabay

Durante meses he visto la realidad duplicada.

Desde el balcón veía a las personas que andaban por la calle y, dos pasos más tarde, las veía otra vez. Se duplicaban las nubes, las líneas impresas de los libros, la pantalla del ordenador… Un ojo me mostraba una imagen en un lugar y el otro ojo la misma pero en otro lugar. ¿Cuál es la real?, me preguntaba. Elegía una u otra según las conveniencias de cada momento: la más nítida, la más recta, la más completa, la que estaba en una posición más adecuada. ¿Qué más daba cuál era la real? ¿Acaso es más real ahora porque veo una única imagen? ¿Es real lo que ven los demás? Inventé maneras de hacer todas las cosas sin que la visión doble fuera un inconveniente: leer, escribir, comer, caminar por la calle, ver una película en el cine… Cuántas veces pensé: menos mal que solo tenemos dos ojos. ¡Con uno tendríamos suficiente! Sería mucho mejor tener uno solo que nos mostrara las imágenes de una en una.

Ahora que tengo visión normal y he dejado de preguntarme cuál de los ojos es más de fiar, no me produce inquietud que los demás vean otra cosa. Al contrario, me gusta esa variedad de visiones. Cuántos más puntos de vista, mejor. Así lo entendía Don Quijote: "Eso que a ti te parece bacía de barbero me parece a mí el yelmo de Mambrino y a otro le parecerá otra cosa…. siendo él de tanta estima, todo el mundo me perseguiría por quitármele, pero como ven que no es más de un bacín de barbero, no se curan de procuralle".

Entre todos construimos la realidad, pero cada uno la modelamos a nuestro modo. La verdad es una perspectiva personal. Quizá la realidad no sea ambigua, quizá sea incluso razonable; pero nosotros la interpretamos según nuestras expectativas, nuestras creencias… La vida no es lo que es. No importa que lo hayamos visto con nuestros propios ojos. La vida es la de cada uno. De ahí el magnetismo que desprenden las personas que se atreven a reafirmar su propia visión, las que confían en ellas y no imitan a nadie. Se honran a sí mismas y a todos. Pueden mirar de frente a los demás con la tranquilidad de saberse honestas. No aparentan, viven. Eso es la vida.

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