Despliega el menú
Opinión
Suscríbete

Opinión

Cartas al director de HERALDO: 'Sin aulas de español no es posible la integración'

Por
  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 12/09/2021 A LAS 05:00
María Pilar Benítez, en la biblioteca del IES La Azucarera, con estudiantes del Aula de Español. La profesora siempre ha compaginado docencia e investigación
María Pilar Benítez, en la biblioteca del IES La Azucarera, con estudiantes del Aula de Español. La profesora siempre ha compaginado docencia e investigación
Oliver Duch

Sin aulas de español no es posible la integración

Nayma, Nora, Mustafá, Amanda, Idrissa…. chicas y chicos que han pasado por una de la aulas de español que el Gobierno de Aragón ha eliminado de los centros. 

Adolescentes que traen sobre sus espaldas enseñanzas aprendidas por el camino, como la aceptación de circunstancias adversas o la adaptación rápida a nuevas costumbres. Se muestran vulnerables porque todo lo desconocen, pero enormemente resilientes y receptivos porque saben que sus familias han depositado en ellos la esperanza de mejorar sus vidas. La respuesta de la Administración se ha basado en ofrecer estas aulas de español, donde se responde con nueve horas a sus necesidades de idioma. El profesorado sabe que su verdadera integración pasa por atender otros factores familiares, culturales, emocionales... Lo sabemos muy bien, y con estas escasas nueve horas, con buena voluntad y más o menos acierto, hemos intentado conseguir que nuestros centros sean lo más inclusivos posibles. Pero este curso nuestra Administración nos reservaba una sorpresa: un Programa Proa Plus, sufragado con fondos europeos, que les ha servido para eliminar el aula de español en todos los centros; introducido de forma irregular y precipitada para ahorrar unos cuantos euros. Inmorales recortes los que afectan al sector social más vulnerable; recortes que no impedirán que chicos y chicas como Nayma, Nora o Mustafá sigan llegando. Recortes que les negarán la oportunidad de conseguir su integración escolar porque sin integración escolar no podrán alcanzar su integración social. ¿Acaso deseamos una sociedad cohesionada que sepa integrar a todos los que van a vivir entre nosotros? ¿O acaso vamos en el sentido contrario? En los centros educativos tendremos la respuesta.

Pilar Casasnovas Ferrer (profesora de español). Zaragoza

Dejadez en el hospital

Afortunadamente, son escasas las veces que he tenido que permanecer ingresado en un hospital aragonés, pero la última, hace escasos días, me ha llamado especialmente la atención. Si mal no estoy informado, el hospital de Trauma se inauguró en el año 2007, está casi nuevo, pero observo en él una dejadez increíble. Parece ser que el hospital Miguel Servet está entre los 100 mejores de España en el ranquin de excelencia –lo que no me dice nada, ya que no es lo mismo estar del 1 al 10 que del 90 al 100–. La atención profesional la definiría, en mi corta experiencia, no como buena sino como excelente: desde el más renombrado cirujano a médicos, enfermeras, etc. Lamentar que hace un frío terrible en algunas habitaciones y parece ser hay órdenes de gerencia de no facilitar mantas para el familiar que se queda por la noche para atender al enfermo, algo increíble. Todo lo que pueda referirse a mantenimiento, un cero, y eso supongo hay que aplicárselo a la labor de gerencia, que supongo será mucha. En la habitación que ocupé, el sillón era antediluviano (carecía de mullido); encuentras ‘muerto’ al cuidador a la mañana siguiente. En la mesita de soporte para bandejas de comida, arrancada la plancha superior de baquelita; bajar al quirófano, 20 minutos; ascensores estropeados desde hace 20 días y, camino de ellos, baldosas levantadas con su correspondiente socavón, etc. Supongo que si está así una habitación, las restantes serán por el estilo. Señor gerente, eso también hace la excelencia de un hospital, que pertenece además a una de las cinco mayores ciudades de España. Para que no tenga que molestarse en salir de su despacho, tengo a su disposición fotografías que atestiguan lo que digo.

Manuel Arpa Arias. ZARAGOZA

Recuerdo a Luis Antonio Gracia

El pasado 27 de agosto falleció en Zaragoza el sacerdote Luis Antonio Gracia Lagarda. Nos conocíamos desde los años cincuenta, en el antiguo colegio de Corazonistas del paseo de la Mina. Felicito a Juan Antonio Gracia por el merecido y brillante obituario que dedicó en HERALDO al conocido como ‘el cura bombero’. Brillante y eficaz fue la trayectoria personal y profesional de Luis Antonio. Sacerdote ejemplar, querido y apreciado por todos cuantos tuvimos la suerte de haberlo conocido. Siempre activo y emprendedor. La Academia General Militar reconoció su apoyo formativo y le nombró cadete honorífico, coordinó las cofradías de Semana Santa de Zaragoza, las religiosas teresianas contaron siempre con su incondicional apoyo espiritual, consultor de la Comisión Episcopal de Catequesis, deán del Cabildo Metropolitano de Zaragoza... Su labor fue inmensa, brillante, y su dedicación, plena. Descansa en paz, Luis Antonio, te has ganado el cielo. Fuiste hombre de bien y generoso. Recibe, allá arriba, un fuerte abrazo. ¡Gracias por tu ejemplo!

Joaquín Mañeru López. Zaragoza

Democracia a la fuerza

Lo sucedido en Afganistán nos ha mostrado que una cosa es intentar acabar con el terrorismo y otra muy distinta forzar la instauración de una democracia. Ya dijo H. Kissinger que América sirve mejor a sus valores perfeccionando su democracia y actuando como faro para el resto de la humanidad que imponiendo sus valores en una cruzada obligatoria para todo el mundo. El descalabro de este intento ha sido de proporciones inimaginables. Las inversiones perdidas, multimillonarias. Y la credibilidad de los servicios de inteligencia ha quedado en entredicho. Se van a provocar desplazamientos humanos masivos. Han prosperado las corrupciones y el enriquecimiento desenfrenado de los oportunistas de siempre. Cada pueblo debe decidir por sí mismo cuándo ha llegado el momento de iniciar el camino de su autogobierno. Pero, antes, tiene que tener resueltas las necesidades más elementales: poder comer, educación, cobertura sanitaria, seguridad para las mujeres... A partir de ahí, aspirar a querer gobernarse a sí mismos, no sin antes liberarse de fundamentalismos religiosos y señores de la guerra.

José Luis Romanos Marfi. ZARAGOZA

En Afganistán no solo pierden las mujeres

Nos cuentan cómo las mujeres afganas van a perder los pocos derechos adquiridos en estos últimos veinte años. Se dice una y otra vez que son las mujeres las más perjudicadas. En mi opinion, si las mujeres pierden derechos los pierden también los hombres, los pierde la sociedad de aquel país y los perdemos todos. Los hombres seguimos pensando que está mal que traten mal a las mujeres, pero no llegamos a entender muchas veces que cuando a ellas les va mal, también estamos afectados nosotros porque nos perdemos su aportación en los estudios, en el trabajo, en la sociedad. Una sociedad en la que hay diferencias de género es menos culta, menos solidaria, pero también más pobre, más retrasada. Por ello, en Afganistán perdemos todos.

Carlos Hue. ZARAGOZA

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

cartas@heraldo.es

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión