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La peligrosa N-122

Por
  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 04/09/2021 A LAS 05:00
Un stop en la travesía de la carretera N-122 por Borja.
Un stop en la travesía de la carretera N-122 por Borja.
Guillermo Mestre

¿Cuántas víctimas mortales tenemos que sumar para que se busque una solución? La carretera nacional N-122, que comunica Aragón con Castilla y León, Galicia y Portugal, a través del valle del Duero, y prolonga el tráfico de estas regiones hasta Cataluña, se está convirtiendo en una de las más peligrosas de España, sobre todo en su tramo aragonés, desde Ágreda (Soria) hasta el cruce de Gallur. Tramo no desdoblado, sinuoso, con firme irregular en muchos kilómetros, y una muy elevada intensidad de tráfico, especialmente de camiones. Trayecto en el que no se respetan las señales de limitación de velocidad (50 km/h) a su paso por el centro de núcleos urbanos (Tarazona, Bulbuente, Maleján, Borja…) ninguno de los cuales tiene resaltes de disuasión en la carretera, semáforos que recuerden la limitación de velocidad, circunvalación… Consecuencia: accidentes frecuentes con fallecidos, el último hace pocos días en el paso de la N-122 por Tarazona. Venimos denunciando esta situación desde hace años, y las soluciones están ahí, pero con lo único que contamos es con la desidia de las autoridades, de todo aquel a quien corresponda poner en marcha una solución. ¿Cuestión de competencias? No creo, Castilla y León y Navarra se moverán más rápido y se completará la autovía en su variante desde Ágreda hasta Tudela, con todo lo que implica de seguridad y generación de riqueza. Mientras tanto, me temo que los camiones seguirán atravesando con gran dificultad nuestros núcleos urbanos. ¿Cuántas muertes hay que poner sobre la mesa para que las neuronas y la voluntad de las autoridades se pongan en funcionamiento? Dramático.

Luis M.ª Orte Martínez

MADRID

Un pacto en pro de la educación

El pasado 29 de agosto, HERALDO publicó una entrevista realizada a la ministra de Educación y F. P., Pilar Alegría, primera aragonesa que consigue ser ministra en democracia. Como argumento principal de la misma dijo: «Quiero dar pasos para lograr un Pacto de Estado por la Educación en España». Confiemos en que esos pasos sean seguros y fructíferos para conseguir ese deseado Pacto de Estado. Robert F. Kennedy, en uno de sus discursos, decía: «La educación es la clave del futuro, la clave del destino del hombre y de su posibilidad de actuar en un mundo mejor». Sabemos que el mundo puede cambiar pero solo desde la educación. La educación no debe utilizarse como arma política. Llevamos muchos años de reformas sucesivas sin conseguir los resultados que esperábamos. Llevamos ocho leyes de educación en democracia. El sentir general es el pedir un pacto por la educación dejando alejadas las diferencias ideológicas. Un pacto es imprescindible y posible. Hagamos una reforma educativa con un amplio consenso, implicando de manera especial al profesorado (catedráticos, inspectores de enseñanza, pedagogos, maestros, etcétera), a los sindicatos, a los agentes sociales y económicos, a las patronales. «La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo» (Nelson Mandela). Necesitamos un buen pacto, una buena ley de educación que dure muchos años, que sea permanente, neutral, blindada y, sobre todo, apolítica.

Francisco Javier Fernández-Giro Domec Zaragoza

El desalojo de una residencia

Me refiero al cierre de la residencia de mayores Hábitat Harmonía. Sobre lo acontecido en dicha residencia el pasado 11 de agosto me veo en la obligación de llegar hasta el fondo por el trato inhumano por parte del Gobierno de Aragón. Debo aclarar que el trato recibido por la residencia ha sido en todo momento correcto y sin ningún tipo de quejas. Fue a las 8 de la mañana cuando el Gobierno de Aragón, en presencia de Policía Nacional, Policía Local y Guardia Civil, se presentó de forrna improcedente sin respeto a los usuarios, personas muy mayores, incapacitadas, con alzhéimer y otras patologías. Fueron evacuados sin asear y sin desayunar, metidos en furgonetas y trasladados a distintas residencias de Aragón, por ejemplo, Sádaba, Belchite, Casetas y Ejea de los Caballeros. Todo esto s¡n tener conocimiento sus familiares, siendo al día siguiente cuando fuimos informados. Como usuarios, tienen el derecho de reclamar y solicitar daños morales y perjuicios económicos, así lo he trasladado al Justicia de Aragón y al Defensor del Pueblo.

Joaquín Soguero Romea

Presidente de Informacu Aragón Consumidores y Usuarios

Afganistán, ¿misión cumplida?

Desde que se desató la crisis de Afganistán hemos escuchado a periodistas y tertulianos afirmar que lo ocurrido ya lo habían adivinado y anunciado hace tiempo. Sin embargo, no he oído que tales perdonas hayan advertido de ello a sus lectores y oyentes en los últimos meses. Es decir, resulta fácil adjudicarse méritos a toro pasado. En el mismo sentido se manifiestan algunas de nuestras autoridades, que hacen discursos patrióticos y presumen de lo llevado a cabo por nuestros funcionarios, policías, diplomáticos y soldados, incluso hablan de ‘misión cumplida’. Para saber si se ha cumplido deberíamos saber cuál era esa misión, pues en un principio se trataba de evacuar a unas 800 personas, afganos que habían colaborado con nosotros y sus familias; ahora, dada por finalizada, se habla de más de mil personas transportadas, pero a la vez se cita que quedan unas cien familias que no han podido ser evacuadas. En tal caso, no podemos decir misión cumplida. Acaso la misión que nos llevó a ese país era la de luchar contra el terrorismo; de ser así, tampoco podemos hablar de misión cumplida en tanto se han seguido produciendo atentados causados por la misma rama de terroristas. ¿Tal vez se pretendía crear un régimen democrático en Afganistán? Es evidente que ello tampoco se ha logrado. En definitiva, resulta difícil creer que se ha cumplido una misión, ni en los veinte años de presencia ni durante la evacuación, cuando no se ha explicitado esta, a no ser que admitamos, como afirmó el secretario general de la OTAN, que su misión era proteger Estados Unidos y no Afganistán. Sí nos cabe el orgullo de constatar la excelente labor de nuestros soldados durante esos años de presencia y durante la evacuación, junto a diplomáticos y policías, ellos sí han cumplido una vez más con su deber.

Luciano Ibáñez Dobón ZARAGOZA

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