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Cartas al Director: "Afganistán, ¿ignorancia y sorpresa?"

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  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 29/08/2021 A LAS 05:00
Caos en la evacuación del aeropuerto de Kabul.
Caos en la evacuación del aeropuerto de Kabul.
Akhter Gulfam / Efe

Los veinte años de guerra en Afganistán han costado a Estados Unidos unos dos billones de dólares. Esta suma es tan grande que supera nuestra imaginación. Esto supone unos 100.000 millones de dólares al año. Según ‘Germany Trade & Invest 2021’ (financiado por el Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania), el producto interior bruto de Afganistán es de unos 20.000 millones de dólares al año. El producto interior bruto comprende toda la producción económica de un país. Con toda la cautela en el tratamiento de los datos (por ejemplo, por el tamaño de la economía sumergida), se podría llegar a la conclusión, al comparar el gasto de la guerra y los resultados económicos de Afganistán, de que ese dinero debería ponerse a disposición de los ciudadanos afganos. Podrían haberlo utilizado o bien para estar de vacaciones todo el año, y esto durante 20 años, o para desarrollar el país a gran escala. La realidad es, por supuesto, mucho más complicada que este cálculo, especialmente la realidad en Afganistán, de la que ninguno de los políticos responsables parece haber sido suficientemente consciente. Si, por ejemplo, durante la formación del ejército afgano, el 25% de los soldados deserta cada año, no puede sorprender que este ejército se desvanezca de repente en el aire. Ahora, con el beneficio de la retrospectiva, estas deserciones están siendo reportadas en la opinión pública alemana; si se hubiera aclarado antes, ahora nuestros líderes políticos no habrían actuado con tanta ignorancia y sorpresa, tal vez se habrían visto obligados hace tiempo a tomar decisiones diferentes.

Karl Josef Meiwes

GOTINGA (ALEMANIA)

Feminismo de pacotilla

Desde los despachos y con un gran sueldo todo se ve mucho mejor y más fácil. No es lo mismo meter ideas extrañas a la juventud que lo tiene todo que a los que no tienen nada. Es más fácil hablar de libertad en un país libre y democrático que en un país con dictaduras o democracias engañosas. No es lo mismo hablar de patriarcado en una sociedad como la española que marcharse a dar mítines, por ejemplo, a Afganistán. En este invento de Ministerio de Igualdad, que realmente es el de ‘igual da’, en cuanto ven un problema se esconden y dejan de hablar. No necesitamos tanto cambiar el idioma para justificar que hacen algo, no, aquí necesitamos más ganas de hacer las cosas bien y menos ganas de incordiar. Si realmente este Ministerio de ‘igual da’ quieren que sea de Igualdad y puesto que en España por más que les pese a algunos, no son necesarias la mayoría de las ideas que nos quieren hacer tragar, deberían ganarse el sueldo apoyando sobre el terreno a esos millones de mujeres que van a pasar a la oscuridad en unos pocos meses por culpa de unos desalmados y porque sus padres, hermanos o maridos no se atreven a defenderlas o creen que así vivirán mejor. Eso sí que estaría bien, deberían ir a ese o a otros países con los mismos problemas todo el batallón de mujeres que, cuando les interesa y como justificaciones injustificables, salen a la calle a mentir diciendo los pocos derechos que tienen las mujeres en España. Allí sí que tiene campo para trabajar, pero, claro, aquí salir a la calle, y muchas de ellas cobrando, resulta divertido, y no hablamos de pasarlo bien sino de acortar distancia entre los dos géneros donde sí la hay.

Adela Laborda Gavalda

ZARAGOZA

Excursión al pico Oturia

Partimos del pueblo de Lárrede (Huesca) cuya iglesia está empleada a San Pedro (de estilo románico aragonés). Nos dirigimos hacia el Torreón de la Torraza (torre vigía del siglo XV). Seguimos por el sendero soterrado bajo un espeso bosque, que nos sorprendió con una refrescante sombra y nos escoltó hasta el despoblado de Susín. Allí nos detuvimos para gozar de la linda ermita de Santa Eulalia y de la diligente labor en el poblado de la Asociación Mallau. Continuamos hacia el despoblado de Casbas de Jaca. Esta aldea quedó deshabitada a finales de los cincuenta; su iglesia está dedicada a Santiago Apóstol. Avanzamos por la circular que alternamos por el camino que caminando nos encaminó a la cima del pico Oturia a través de su cresta. Descendimos por la colina hacia unas margas donde mana un manantial de aguas lozanas, adonde comimos y nos renovamos. Después pasamos de nuevo por Casbas de Jaca y, sin llegar a Susín, cogimos el sendero por donde subimos. Nos encontramos otra vez con el Torreón y arribamos a Lárrede rápidamente. En fin, una excursión espectacular por los pueblos, los bosques, la fauna, las vistas y, sobre todo, por Santa Orosia. Por cierto, cerca de la ermita brota una fuente de aguas asombrosas cuya constructora, según cuenta la tradición, fue la propia Virgen María. Bueno, que se divierta tanto en la excursión como bien me lo pasé yo.

Venancio Rodríguez Sanz

Zaragoza

Una experiencia como vegetariano

A finales de los 70 decidí hacerme vegetariano. En una familia de hortelanos no fue complicado conseguir alimentos, pero el seitán y el tofu eran difíciles de encontrar. Así que decidí fabricarlos, así como el kéfir, que era más alternativo que el yogur, pero el bacilo crecía y crecía, y cierto día creció tanto que rompió el tarro donde fermentaba. En la burra vegetal me mantuve dos años hasta que diferentes factores me hicieron descabalgar de tal doctrina. Uno fue incorporarme a filas, el ejército no había considerado casos como el mío, con lo que comencé a trapiñar algún que otro bocata de jamón. Y hete aquí que descubrí que un tal Hitler había sido vegetariano, con lo que los cables se me cruzaron y decidí comer los conejos y pollos que mi padre criaba. Eso sí que era kilómetro cero, ecológicos, sostenibles y de economía circular, porque hasta las pieles se vendían. Ya en aquel entonces la comida vegetariana, que se encontraba en tiendas especializadas, venía envuelta en plástico, manufacturada hasta la desnaturalización, hecho que en el presente se ha acentuado tanto que a mí se me hace sospechoso pasear por los supermercados y ver burger vegetales, salchichas, etc., todo envuelto en plástico, lo que me parece una contradicción: comida sana en plástico. Y eso mismo ocurre en las cocinas profesionales. Aun en las de medio pelo, ya todo se envasa, se cocina envasado con lo que se genera gran cantidad de residuos, pareciéndome todo modas para beneficio de unos pocos. Y por si todo esto fuera poco, hay profetas -como un conocido humorista o un no menos conocido ministro-, que recomiendan comer vegano y al poco son sorprendidos metiéndose entre pecho y espalda un chuletón de a kilo. Nada más que decir.

Juan Luis Encuentra Calvo

SOS DEL REY CATÓLICO

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