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Conocimiento y economía

Por
  • César Dopazo, Alberto Jiménez Schuhmacher y Rosa Planelles
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 28/07/2021 A LAS 05:00
'Conocimiento y economía'
'Conocimiento y economía'
Krisis'21

Abundan los ejemplos sobre cómo acelerar el desarrollo de los países y modificar su estructura productiva. 

Los políticos más avispados incluyen en sus programas alusiones a su importancia. Sin embargo, hay diferencias notables en la manera de llevar las intenciones a la práctica. Mientras los países más avanzados cuentan con políticas bien definidas e interconectadas para los sectores industrial y del conocimiento, los que les persiguen hablan, debaten, especulan, pero no se deciden a aplicar la cirugía necesaria y suficiente a sus instituciones.

La transformación de la estructura económica es un proceso muy lento, que requiere décadas, pese a ser una necesidad inaplazable. Bien usados, los fondos europeos ofrecerán una oportunidad única para sentar las bases de ese cambio. El crecimiento económico irá unido a una diversificación de la producción y a un aumento de la complejidad de la cesta de productos transables. Deberíamos tomar una mayor conciencia de la importancia de la I+D+i para la mejora de nuestra competitividad y productividad.

ADEA y Kaudal, empresa líder en financiación de la I+D+i a través del Mecenazgo Tecnológico, organizaron la jornada ‘Impacto de la I+D+i en la economía de Aragón: modelos innovadores de financiación’. En ella se analizaron las diferentes formas de inversión en generación de conocimiento, como el mecenazgo tecnológico, que ha demostrado ser un modelo muy eficaz, aportando nueva inversión privada que busca generar un impacto positivo en nuestra sociedad, además de una rentabilidad financiera. Se reflexionó sobre la colaboración público-privada, el impulso del emprendimiento, el desarrollo tecnológico y su comercialización. Se destacó el alto potencial innovador y exportador de la empresa aragonesa, con un elevado porcentaje de pymes, junto a la necesidad de apostar por unos pocos objetivos viables, estratégicamente seleccionados, y huir del ‘café para todos’.

El documento ‘RIS3 Aragón 2021-2027’ trata de definir la estrategia de investigación e innovación para la especialización inteligente en la región. Sería el momento para hacer esta ‘selección’ o ‘priorización’, con convicción y sin miedos, evitando que Aragón yerre con un portafolio de investigación e innovación en el que todo vuelva a ser prioritario. El documento no puede limitarse a una visión y un análisis DAFO del potencial de la región. Debería ser el punto de partida para una rigurosa planificación estratégica que elabore escenarios, definiendo apuestas tecnológicas viables y cuantificando la secuencia de inversiones requeridas, y estime el coste de la inacción. La misma consideración se podría hacer para otras propuestas nacionales. Deseabilidad y viabilidad no son necesariamente idénticas.

Nadie rebate que el del conocimiento (educación e investigación) es un sector de
actividad económica que reporta beneficios a medio y largo plazos y que su nexo con la empresa es vital en la construcción de una economía moderna y sostenible

El sector aragonés del conocimiento, de alta calidad, reconocimiento internacional y con una limitada transferencia de resultados al sistema productivo, necesita evaluaciones de iniciativas e instituciones para adaptarlas a la demanda del entorno. Un análisis del retorno de la inversión en educación e investigación apuntaría acciones para aumentar su eficiencia.

El emprendimiento puede generar crecimiento cuantitativo y cualitativo transfiriendo conocimiento a la empresa. Urge flexibilizar la regulación para que emprender pase a ser una opción prioritaria frente a una carrera funcionarial. Se debe conseguir que el emprendimiento sea sistémico, integrado en la educación, y que forme parte del sistema productivo para transformarlo desde dentro.

Se requiere una importante mejora de la gestión de universidades y centros de investigación como paso previo a un incremento de los presupuestos de investigación; la reciente reforma portuguesa podría servir de ejemplo. La internacionalización del sector del conocimiento exige la eliminación de trabas administrativas para la contratación de profesores e investigadores extranjeros.

El apoyo inicial de las administraciones a los proyectos de I+D se debe articular secuencialmente con varias modalidades de financiación para apoyar la llegada al mercado de los resultados. La relevancia socio-económica de la investigación ha de ser, junto a la calidad, un parámetro importante en la priorización de proyectos. La financiación pública debe ser tractora de inversión privada que permita el crecimiento, escalado y consolidación de nuevas empresas de base tecnológica, nacidas de los organismos generadores de conocimiento. La complementariedad de las diferentes fuentes de financiación debe ser un objetivo. Las empresas con proyectos innovadores deben tener una estrategia y saber qué quieren hacer, pero, sobre todo, conocer qué instrumentos existen para llevarlo a cabo. Como bien se indicó en la jornada en el desarrollo tecnológico ser los primeros no garantiza el éxito; ser los últimos sí garantiza todo lo contrario.

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