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Ayuda al Líbano

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 14/07/2021 A LAS 05:00
El silencio se hizo dueño del puerto a las 18.06, la misma hora a la que el día 4 se produjo la tragedia.
'Ayuda al Líbano'
GORAN TOMASEVIC

El pasado 29 de junio despegaba de la base Aérea de Zaragoza hacia Beirut un avión del Ala 31 del Ejército cargado con alimentos y material sanitario. 

Su objetivo era contribuir a paliar la extrema necesidad existente en el Líbano. Días antes, el propio ejército libanés pedía ayuda urgente para poder alimentar a sus soldados. El ejército es clave en ese país, pues es de las pocas instituciones comunes a todos los grupos étnicos y religiosos.

El Papa acogió recientemente una iniciativa para evitar que los cristianos se vean obligados a abandonar el Líbano, donde son más de un tercio de la población. El Papa Francisco reunió en el Vaticano a los responsables de las iglesias cristianas –católicos y ortodoxos– para conocer de primera mano sus dificultades. No pretende solo proteger a los cristianos sino detener la espiral de caos. Líbano es el país más estable del avispero de Oriente Medio, pues su población cristiana hace de contrapeso a las tensiones entre chiitas y sunitas. Temen que un Líbano sin cristianos se convierta en un nuevo Siria o Irak.

El problema es que la dura crisis económica, agravada por la pandemia, y el bloqueo político de los partidos que impide desde agosto la formación de un Gobierno, han sumido al 55% de los libaneses bajo el umbral de la pobreza. En todo el país hay continuos cortes de electricidad, los colegios cristianos están al borde de la quiebra y comienzan a faltar medicinas y comida. Un golpe durísimo fue la explosión en 2020 de las 2.700 toneladas de nitrato de amonio almacenadas en el puerto de Beirut, con centenares de muertes y miles de heridos. Producto confiscado a un barco ruso que después no hubo manera de retirar de un lugar tan peligroso a causa de la incapacidad administrativa.

El Líbano ha sufrido una guerra civil y tres guerras con Israel. Cuando lo conocí, en 2007, todavía se podían ver las huellas, sobre todo en las carreteras, de los bombardeos israelíes. Pero en ese momento aún se percibía esperanza en la gente. El Líbano podría tener un desarrollo envidiable si lo dejasen en paz. Merece salir adelante por lo que supone en esa región conflictiva la presencia de un país con pluralidad religiosa y que ha acogido a lo largo de su historia a los pueblos que eran perseguidos a su alrededor, como los cristianos armenios, cuando se produjo el genocidio en Turquía, y ahora a los refugiados sirios.

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