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Memoria de las víctimas

OPINIÓNACTUALIZADA 16/06/2021 A LAS 05:00
Memorial Víctimas Terrorismo Vitoria
'Memoria de las víctimas'
EFE

El zulo claustrofóbico donde ETA tuvo encerrados a Ortega Lara e Iglesias Zamora puede ser el símbolo de lo que quiere recordar el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, recientemente inaugurado por los Reyes en Vitoria. 

Aquellos 532 días de encierro de Ortega Lara generaron en todos los que lo vivimos una sensación de impotencia y de dolor.

El Centro tiene como objetivo recordar todo ese sufrimiento y rendir homenaje a quienes sufrieron en primera persona tanto crimen y barbarie. Por eso el Rey definió a las víctimas como pilar de nuestro sistema democrático: "Son un símbolo de la defensa de nuestras libertades y del Estado de Derecho, que representan los valores que los terroristas pretendieron destruir". Como decía el presidente de la Fundación de Víctimas, Tomás Caballero, "la realidad es la de unos verdugos implacables y unas víctimas inocentes".

El centro recoge testimonios, imágenes y armas. Se dirige, en primer lugar, a los jóvenes que no conocieron el terrorismo, para que nunca puedan justificarse tan horribles acciones. De las 1.453 víctimas incluidas, 853 fueron asesinadas por ETA, la banda que marcó con sangre la historia de esas décadas en nuestro país.

Zaragoza y Aragón conocieron las consecuencias del terrorismo y el recuerdo no se ha borrado. Al cumplirse los 31 años del atentado de los terroristas del Grapo en el que fue asesinado el doctor José Ramón Muñoz Fernández, el Ayuntamiento colocó una placa con su nombre a pocos metros del lugar donde se produjo este crimen, en el paseo de la Constitución. La ciudad honra a todas las víctimas: a Manuel Giménez Abad, a los que murieron en el atentado a la casa cuartel de la Guardia Civil, a Publio Cordón, a todos.

Tras la firma en 2020 del convenio con la Asociación de Víctimas del Terrorismo se quiere incorporar en la ciudad el lema y la filosofía de la AVT: ‘Memoria, dignidad y justicia’. Afirmaba el alcalde Jorge Azcón que "hay que dejar claro a las generaciones futuras que ETA y el Grapo siempre han sido bandas criminales". Hay que insistir en estos tiempos en que se intenta blanquear a los terroristas. Se pretende borrar el pasado de quienes son herederos de los terroristas, por ejemplo, alcanzando acuerdos con ellos, como si fueran una fuerza política más, haciéndolos pasar por demócratas.

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