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tribuna

El problema de la educación

OPINIÓNACTUALIZADA 12/06/2021 A LAS 05:00
Alumnos del IES Ramón y Cajal de Huesca examinándose de la Evau.
'El problema de la educación'
Rubén Darío Núñez

España arrastra más de 20 años de malos resultados en el rendimiento escolar, muy por debajo de la media europea y el nivel del resto de países del Informe PISA (Programa de Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE). 

Desde 1980 cada Gobierno español decreta una nueva ley de Educación (ya van 8 hasta hoy). El actual modelo educativo se aprobó en pleno confinamiento y sin debatir en el Congreso. Tantos cambios (aplicados además con distintos criterios por las competencias cedidas a las CC. AA.) sólo han traído confusión, sin ayudar al provecho académico ni corregir el abandono escolar, el más alto de Europa (sólo nos supera Malta). En 2020 el Ministerio dio aprobado general para que los estudiantes no se juntaran por la pandemia (pero podían ir a terrazas, piscinas y eventos colectivos). En 2021 fuerza otro cambio a Secundaria y Bachillerato y adelanta los exámenes de septiembre a antes del 22 de junio, aun sin acabar el curso lectivo. Muchos alumnos volverán a suspender sin tiempo para preparar la recuperación, aunque es muy probable que las autoridades ‘animen’ al profesorado a evaluar al alza para evitar traumas familiares. Los exámenes de septiembre permitían dos meses al menos para afrontarla, con oferta de estudio con profesores en colegios y academias y otros apoyos y el estudiante ganaba tiempo para poder aprobar al final. De nuevo se implanta sin analizar a fondo una medida de calado que afecta a alumnos, familias y centros, y también en esto las CC. AA. tienen criterios dispares y afrontan distintamente la prueba de acceso a la universidad: asombra que seis (no está Aragón entre estas) permitan presentarse a la Evau con asignaturas suspendidas de Bachillerato. Urge acometer un pacto de educación que sea perdurable en el tiempo con independencia de quién gobierne, contando con todas las fuerzas políticas y con los protagonistas verdaderos: profesorado y alumnos.

¿Se han medido las consecuencias de suprimir los exámenes de septiembre, o quizá es una maniobra para despedir a los profesores contratados por la pandemia a final de junio y no pagarles el verano?

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