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Cartas al director de HERALDO: 'Aragón y las relaciones con Cataluña'

Por
  • Heraldo de Aragón
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 31/05/2021 A LAS 05:00
Pablo Casado
'Aragón y sus relaciones con Cataluña'
Oliver Duch

'Aragón y las relaciones con Cataluña'

Las ciudades precisan expandirse territorialmente en función de sus necesidades. Esto lo hacen si hay terreno que ocupar, pero puede suceder que ya esté agotado, lo cual genera parálisis urbana. 

Como esto no es admitido social y políticamente, se buscan soluciones. En esta línea, de manera un tanto insólita, nos encontramos con que Zaragoza tiene terminal marítima, puerto seco lo llaman otros, algo bien pensado que a primera vista sorprende, que nos ha convertido en parte necesaria para terminales que han agotado su territorio. Por ejemplo, en Mercazaragoza hay áreas para diferentes puertos, especialmente Barcelona, con el que semanalmente se organizan veinticinco conexiones. Es decir que estamos aportando un suelo que en origen no pueden conseguir para su permanencia y desarrollo, que mantiene fácil el acceso a su ciudad: excelente para el turismo y óptimo para el tráfico de mercancías. Resulta así un modelo de buena colaboración entre las dos ciudades. Contrasta este buen ambiente con el mal comportamiento, rayano en el desprecio, que una parte de la sociedad catalana mantiene con todo lo que no sea catalán. Mientras en Aragón tenemos las puertas abiertas para todos sin distinguir comunidades ni nacionalidades, en Cataluña se han creado barreras idiomáticas que nos dificultan trabajar o se ignora nuestra participación en el desarrollo de su costa playera. Se echa en falta difundir nuestra disponibilidad, lo que aportamos: tenemos que hacernos valer, misión que deben asumir nuestros políticos. Pintamos poco en el panorama nacional mientras que en nuestro alrededor se crean sutiles vallas que nos van encerrando. Muchas esperanzas se han puesto en Canfranc, difícil está el tema: visto lo visto, quizá una buena solución sería plantear allí una terminal marítima.

Francisco Alós Barduzal ZARAGOZA

'La vida en las graveras'

Cuando era pequeña veía desde mi casa cuevas profundas sobre cerros en una zona que llamaban graveras, a la ladera del Canal Imperial, en un camino de junquillo, en el barrio de Torrero. Habitaban familias de gitanos con sus costumbres ancestrales. Mujeres con dedicación absoluta a la familia, curtidas por el sol y el aire. Hombres orgullosos de ser patriarcas de sus familias, niños jugando y peleando con libertad absoluta. Yo me acercaba al poblado, a lo alto de uno de los cerros. Pucheros de cobre sobre hogueras con verduras regaladas en el mercado que llenaban el aire con los aromas que desprendían. Niñas adolescentes con baldes sobre la cabeza se acercaban al Canal para lavar las ropas en una madera con jabón de tajo. Los niños se bañaban en sus aguas. Miraba con curiosidad una forma de vivir distinta, de gente desinteresada por lo material, agarrados a la tierra, en donde parecían felices. Las comadres con largas sayas negras cantaban y jaleaban a los bebés sobre sus regazos. Las gallinas cacareaban su escasa existencia. Yo pensaba que la riqueza de esa gente era vivir en plena naturaleza, tierra para pisar, agua para cubrir sus necesidades, familias numerosas que respetaban las tradiciones. Por la noche veía desde una ventana a las familias alrededor de las hogueras, cantaban, tocaban palmas, rasgaban las guitarras. Las ascuas crepitaban. Los perros ladraban, gatos sigilosos buscaban ratones. Antes de dormir pensaba en qué distinta sería mi vida si perteneciese a ese poblado.

Pilar Valero Capilla. ZARAGOZA

'Presente y futuro'

Tengo 46 años, con lo que si Dios quiere en 2050 tendré 75. He visto que el Gobierno, formado en 2020 y cuya responsabilidad de gestión termina como máximo en 2023, nos presentaba un plan para el año 2050. Promesas y buenas intenciones, lejanas y por las que no tendrá nunca que rendir cuentas. Pero sin embargo se ha obviado una medida, aprobada este mismo año, que sí va a afectar a mi generación dentro de 29 años. Cuando en el año 2050, una persona tenga una enfermedad grave que merme de forma importante su calidad de vida y para la que precise cuidados paliativos, cuyo desarrollo no haya sido promovido si no lo remediamos antes, la solución que nuestro sistema público de salud ofrezca a ese individuo que sufre será: "Muérete". En ese momento esa persona mirará atrás y se lamentará por este 2021 presente.

Francisco Javier Serrano Ballester. ZARAGOZA

'Cesión ante el PNV'

Estamos asistiendo al espectáculo vergonzoso, que nunca pensamos podía suceder, de las cesiones del Gobierno ante el PNV en función de un puñado de votos y unos acuerdos con ese partido, que ponen en peligro cuestiones fundamentales en la lucha contra la banda terrorista ETA, que no olvidemos que ha asesinado a más de 850 personas y que tiene más de 300 crímenes todavía sin resolver. El PSOE de Sánchez, en sus acuerdos de gobierno con los radicales e independentistas, ha cruzado líneas rojas que nunca se atrevió a cruzar ningún partido y que ellos mismos dijeron que nunca cruzarían. Desde el Ministerio que dirige Grande-Marlaska (qué lejos quedan los tiempos de sus actuaciones contra ETA en el caso Faisán), se están dando pasos hace muchos meses de acercamiento de los presos de la banda a cárceles vascas. Este es un primer paso del acuerdo, para culminar con la transferencia de la competencia de prisiones al País Vasco, que se estaba realizando y que se oficializó con la visita y reunión del lendakari vasco con el ministro Iceta hace unos días. El proceso culminará con los permisos de tercer grado, la reducción de penas y las excarcelaciones, por parte del Gobierno vasco, para muchos de los asesinos de la banda terrorista, que ha conseguido sus objetivos: están en las instituciones del Estado y autonómicas, no han pedido perdón, no han entregado las armas y siguen sin colaborar para aclarar los muchos asesinatos sin resolver. Esto es un desprecio y un insulto a las víctimas del terrorismo. Y nos quieren hacer creer desde el Gobierno que hemos derrotado a ETA...

José Martín Escudero. Zaragoza

'Les debo la vida'

El 1 de mayo hizo un año que ingresé en la planta nueve, de Neumología, del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, después de abandonar la UCI de Traumatología, habiendo permanecido en ella treinta y dos días aquejado de covid. Gracias a la competencia y atenciones recibidas, durante los cincuenta y ocho días en total que estuve ingresado, por parte de los sanitarios que me atendieron en ambas unidades, puedo contarlo, encontrándome prácticamente recuperado. Por medio de estas líneas, quiero dar testimonio de mi más profundo agradecimiento a dichos profesionales, a quienes debo la vida.

Armando Parcés Arilla. ZARAGOZA

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

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