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la rotonda

Antón García Abril, el músico poeta

Por
  • Carmen Esteban Vicente
OPINIÓNACTUALIZADA 25/03/2021 A LAS 05:00
El compositor turolense Antón García Abril
'Antón García Abril, el músico poeta'
Guillermo Mestre

Son muchas las palabras que se han escrito sobre el gran músico turolense Antón García Abril y todas ellas merecidas. 

Desde que el pasado día 17 conocíamos la noticia de su fallecimiento, no solo los músicos nos hemos sentido consternados, sino todas aquellas personas que han crecido con su música. Fue a través de su padre –músico de banda– con quien tuvo su primer contacto con la música y siempre nos recordaba el momento en el que en su casa compraron un piano, algo que para él supuso el descubrimiento de un nuevo mundo.

Antón nunca quiso renunciar a la melodía, dejó clara su personalidad creadora contemporánea y fue fiel a sus ideas sin dejarse influir por modas vanguardistas. Conocido por la gran cantidad de bandas sonoras universalmente reproducidas –como la sintonía de ‘El hombre y la tierra’, entre otras–, Antón ha sido y será el gran músico poeta. La nómina de poetas que se encuentran en su obra es inmensa: Teresa de Jesús, Gustavo Adolfo Bécquer, Luis Rosales, José García Nieto, José Hierro, Antonio Gala, Gerardo Diego, Salvador Espriu, Blas de Otero, Rafael Alberti, etc. Inspirándose en sus textos, sus diversos ciclos de canciones –‘Canciones de Valldemosa’, ‘Becqueriana’, ‘Canciones del Jardín Secreto’, ‘Canciones Xacobeas’, entre otros– son exquisitas joyas creativas. Hasta el final de su vida, su capacidad creadora ha sido infinita y músicos como la violinista internacional Hilary Hahn han sido merecedores de sus composiciones, como las virtuosas ‘6 Partitas’ que García Abril le dedicó.

En la extensa obra creativa de Antón García Abril destacan los ciclos de canciones con poemas de grandes escritores

Del gran maestro de la melodía hay que destacar su increíble generosidad con todos los músicos. Su casa siempre fue punto de encuentro para instrumentistas, cantantes, directores o compositores, a los que atendía con gran cariño. Y de todos, los jóvenes fueron su predilección porque él siempre nos recordó que el futuro de la música está en ellos.

Pero también ejerció de aragonés y turolense toda su vida y, a pesar de la dureza de esta tierra con sus hijos, supo corresponder agradecido a todo aquello que se le pedía. La composición del Himno de Aragón fue para él un deber con su tierra, que siempre llevó dentro de su corazón. Ese Himno, que todavía sigue siendo el gran desconocido de la sociedad aragonesa, es un bello poema musical, con textos de grandes poetas aragoneses como Ildefonso-Manuel Gil, Ángel Guinda, Rosendo Tello y Manuel Vilas. Una obra colectiva a petición de Antón García Abril y de la que él siempre nos recordaba que "el músico fue poeta y los poetas fueron músicos". Asignatura pendiente para nuestra sociedad es darlo a conocer a través de nuestros jóvenes, porque en su música y su texto se encuentra la esencia de nuestro aragonesismo.

Del Himno de Aragón, aún desconocido por la sociedad aragonesa, dijo García Abril que "el músico fue poeta y los poetas fueron músicos"

Antón y su inseparable Áurea formaron un tándem creativo, artístico y didáctico para toda una generación de músicos, mostrándonos la importancia de vivir por y para la música. De mis últimos encuentros con Antón García Abril guardo la alegría de haber abordado proyectos que le hicieron feliz y que, estamos seguros, continuará escuchando eternamente. Despido al gran compositor, maestro y persona única que fue Antón García Abril con las últimas palabras que pronunció en mi presencia: "Adelante, que la música no os va a defraudar nunca. ¡Viva la música!". Que así sea, maestro, eternamente agradecidos.

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