Opinión
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Jefe de Economía de HERALDO DE ARAGÓN

Fábricas de baterías

Cadena de montaje de Opel España (Stellantis) en Figueruelas.
Cadena de montaje de Opel España (Stellantis) en Figueruelas.
Guillermo Mestre

El pasado jueves, en un evento de UGT, la ministra de Industria, Reyes Maroto, generó gran sorpresa en ámbitos políticos y en la industria de la automoción al anunciar el primer proyecto de instalación en España de una fábrica de baterías para coches eléctricos liderada por el Gobierno con Iberdrola, Seat y el grupo al que pertenece esta marca, Volkswagen. Dijo que la nueva factoría se localizará «cerca de Martorell», es decir, de las instalaciones productivas de Seat. Parecía sugerir, por tanto, que la inversión se materializaría en Cataluña, lo que descabalgaba a Aragón de esa carrera.

El viernes por la mañana, el presidente del Ejecutivo aragonés, Javier Lambán, expresó públicamente en Huesca su «profunda decepción» ante la posible ubicación de la factoría en Barcelona y recordaba que «sin ninguna duda» el Gobierno de Aragón había sido el primero en manifestar su interés por localizar aquí esa inversión. «Incluso viajamos a China y contactamos con varios fabricantes», dijo, mientras reseñaba el escaso interés expresado por la Generalitat en este tema. Los responsables de la Generalitat, destacó, «han hecho poco por que está fábrica vaya ahí», y sus representantes, subrayó, ni siquiera estaban presentes en ese mismo momento en la visita que el rey Felipe VI y el presidente del Ejecutivo central, Pedro Sánchez, estaban realizando a la planta de Seat.

Horas después de esas declaraciones, la ministra Maroto le aseguró personalmente a Lambán que la decisión sobre la ubicación de la fábrica de baterías no estaba tomada. En una entrevista a ‘La Vanguardia’, publicada el sábado, la titular de Industria precisó que cuando dijo «cerca de Martorell» se refería a que no habría que traer las baterías de China. «Cerca significa España», dijo. «Lo importante era dar a conocer ya este proyecto estratégico», añadió.

La competencia entre comunidades autónomas por hacerse con ese proyecto sigue, por tanto, aún abierta. Incluso Extremadura –situada un poco más lejos de Martorell– aspira hacerse con, al menos, parte de la iniciativa, ya que tiene minas de litio en su territorio.

En noviembre pasado, la ministra Maroto indicó en Zaragoza, donde participó en la Mesa de la Automoción, que España estaba «en mejor posición de la que estaba en enero pasado» para contar con una fábrica de baterías. Reseñó que en Extremadura hay litio, materia prima fundamental para esa producción, y tras afirmar que ella no será quien decida la ubicación de fábricas en España, admitió que Aragón estaba muy bien posicionada por la existencia en esta región de un ecosistema en automoción muy robusto.

El pasado viernes, Maroto reiteró a Lambán que en Zaragoza se dan las condiciones para ser candidata y el propio presidente aragonés volvió a proclamar ayer, en un acto en Ejea de los Caballeros, que tenemos opciones para albergar la iniciativa ya que tenemos «méritos, trayectoria y títulos suficientes». En ese sentido situó la experiencia de la fábrica de Figueruelas de PSA (hoy Stellantis) con el e-Corsa, el parque de proveedores de la industria de la automoción en la región y la situación geográfica de Zaragoza, «centro gravimétrico de la parte de España donde se producen el 80% de los vehículos del país».

Con estas declaraciones Lambán demuestra que quiere poner toda la carne en el asador para que la fábrica de instale se instale en territorio zaragozano, contraponiendo el aparente escaso interés generado en Cataluña, al menos en lo político. De las autoridades de esa comunidad, Maroto ha reconocido esa nula implicación. «La política industrial no ha sido para ellos una prioridad», dijo a ‘La Vanguardia’.

Sin embargo, está la parte empresarial, acaso la que acabará por inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Y ahí, de momento, están Iberdrola, Seat, Volkswagen y, según se anunció el viernes, también Caixa Bank y Telefónica. Implicar más a PSA(Stellantis), objetivo en el que trabajan Lambán y su equipo, será de gran utilidad, pero no necesariamente lo definitivo. Otro escenario apunta a la instalación de dos fábricas de baterías en España, como se ha sugerido desde el propio ministerio de Industria.

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