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Opinión

en nombre propio

La emoción

Por
  • Elena Capapé
OPINIÓNACTUALIZADA 24/02/2021 A LAS 01:00
Gary Oldman, en una escena de 'Mank'.
'La emoción'
Netflix

La película ‘Mank’, estrenada hace unos meses tanto en salas como en Netflix, cuenta la historia de Herman Mankiewicz, a propósito de su trabajo en el guion de ‘Ciudadano Kane’. El director del filme, Fincher, plantea un puzle temporal para describir las andanzas del guionista en Hollywood durante los años treinta y cuarenta. Así, tras lograr una buena posición en la industria, vemos cómo Herman decide ayudar a su hermano Joe a buscar empleo en la meca del cine. Para ello, queda con él en los estudios MGM (‘Metro-Goldwyn-Mayer’), conocido imperio de producción cinematográfica; el objetivo es presentarle a Louis B. Mayer, su presidente y dominador de Hollywood. En el encuentro, Mayer le explica a Joe las tres principales reglas para trabajar como guionista en el estudio y la primera de ellas habla de algo tan básico e intangible como la emoción. "¿Dónde siento la emoción? Aquí, aquí y aquí", dice el ejecutivo a la par que se señala la cabeza, el corazón y la entrepierna, consecutivamente.

La emoción, una de las dimensiones más complejas de estimular mediante el arte, pero fundamental para la verdadera conexión con la obra. El sentimiento intenso es perdurable: lo último en desaparecer. Cuando una película se convierte en un recuerdo lejano, puede que olvides su título, parte de la historia y sus personajes, pero lo que el tiempo no diluirá es cómo te hizo sentir. Esta es una de las claves que beneficia a creadores y espectadores por igual. Sentir para no olvidar.

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