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Las horas de luz

OPINIÓNACTUALIZADA 29/01/2021 A LAS 10:11
Especial Supermaño 2020 en la era del coronavirus
Supermaño 2020 en la era del coronavirus
Supermaño

En los tiempos que corren resulta difícil hallar estímulos alentadores, hechos que permitan atisbar cambios a mejor. Inmersos en la crisis sanitaria, a la esperanzadora llegada en tiempo récord de las vacunas anticovid se suceden los jarros de agua fría de la gestión y distribución. Cuesta creer que se haya logrado lo que parecía imposible, gracias al trabajo de los científicos, y que se den circunstancias como que no se apuran bien las dosis por no disponer de jeringuillas adecuadas, que precisamente se fabrican en Aragón. O que existan desaprensivos que han accedido a la vacuna debido a su cargo y le han negado así su dosis a ancianos o sanitarios expuestos cada día a la enfermedad. Qué paradoja, querer salvar el cuerpo unos años a costa de perder el alma para siempre.

Necesitamos certezas que no dependan de los vaivenes de quienes nos rigen (quien ayer daba el parte bélico semanal contra la pandemia con verdadera devoción, hoy se despierta cada día como si no existiera el dinosaurio de Monterrosso que Supermaño dibujó con forma de SARS-CoV-2 y sigue en la habitación, cada vez más voluminoso). Y entre esas certezas está la que nos brinda la naturaleza: el Sol ya sube a mediodía hasta los 30º,  lo que significa que a final de semana disfrutaremos de diez horas de luz al día, y subiendo,  en este enero que se apaga. Ello nos permitirá disfrutar más del aire libre, abrir sin miedo al frío las ventanas para que salgan los aerosoles contaminados y baje el riesgo de contagio. Y las últimas nieves nos regalarán una primavera exuberante de flores y frutos. Son las pocas certezas a las que agarrarse. Salvo cataclismo.

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