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Opinión

el meridiano

Más humanos

OPINIÓNACTUALIZADA 18/01/2021 A LAS 01:00
Una sanitaria vacuna a una interna de la residencia Sancti Spiritus de Borja.
'Más humanos'
Ayuntamiento de Borja

Para todo ‘boom’ hay una fiesta que es un desastre. En los años del pelotazo urbanístico, el verano empezaba con la gala casposa en TVE de ‘Murcia, qué hermosa eres’; y en los años del pelotazo epidemiológico, el 2021 ha comenzado con una fiesta ilegal en un pueblo de Cataluña. Si la primera nos ha servido durante años para hacer bromas sobre los presuntos encantos de Puente Tocinos; la segunda nos ha sido útil para sacar pecho de lo que estaba mal y demostrar que nosotros éramos los que lo estábamos haciendo bien. Desgraciadamente, las cosas son más complicadas. La disentería ideológica de los congregados en esa fiesta, que bajo un pretexto antisistema no dejan de ser unos egoístas, solo es un escaparate de lo que se ha repetido en cientos de reuniones durante esta Navidad. Quedadas que van a costar decenas de vidas por personas irresponsables que acabarán el año llevando muertos a sus espaldas y conciencia. Los datos de incidencia acumulada de covid-19 de los últimos días traen una ola de ingresos y muertes que, de nuevo, tensarán la vida profesional y familiar del personal sanitario; y la estabilidad laboral y personal de todos los españoles. A ello hay que ponerle la puntilla a esa frase tan manida para justificar el aumento de casos de "el Gobierno ha querido salvar la Navidad". Me opongo a ser considerado como alguien sin criterio propio, manejado por lo que el Gobierno central o autonómico le dice que puede o no puede hacer. Tenemos información, sabemos los desastres que genera esta enfermedad, nos han repetido mil veces cómo se contagia… Con todo ello, renunciar a mi responsabilidad y meterme en el saco de "pero es que el Gobierno dice que se puede" es algo que no me planteo. Que se pueda hacer, no significa que se deba.

Por tanto, como a muchos de ustedes, eso de que "saldremos mejores" del embrollo me suena a un mal chiste. En todo caso, sí me quedo con una nota positiva de la epidemia: que nuestra sociedad haya decidido vacunar primero a las personas más ancianas y frágiles en lugar de a su masa productiva me parece de los mayores hitos de nuestra historia reciente para demostrar que la vida cada vez vale más. Que, a pesar de tanto ruido, violencia y desfachatez, poco a poco vamos siendo más humanos.

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