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Opinión

el meridiano

Las vacunas y las prisas

OPINIÓNACTUALIZADA 11/01/2021 A LAS 01:00
Continúa la vacunación frente a la covid en Aragón
'Las vacunas y las prisas'
JAVIER BELVER

La llegada de las primeras vacunas de la covid a España ha sido, sin duda, el mejor tratamiento sanitario, económico y social que podíamos soñar. Son, como bien me explicaba Pedro Orós, insigne pediatra ya jubilado de generaciones y generaciones de caseteros y caseteras, la verdadera solución a una enfermedad viral. Y quizá porque son semejante esperanza, a los españoles nos ha entrado un poquito la depresión cuando hemos visto que desde el 27 de diciembre y hasta el 4 de enero, algunas comunidades autónomas apenas habían puesto un pequeño porcentaje de las dosis recibidas. Aragón, en aquel primer informe, había puesto un 8,5% de un total de 23.715 vacunas, lo cual dejó cabizbajos a unos cuantos. Y, de hecho, el pasado 6 de enero fuimos una de las pocas regiones que no vacunaron de la covid-19 por ser día festivo; cosa que se debería haber evitado.

Yo, ante la exigencia de celeridad, me acordé de todo el personal de enfermería que, junto al resto de trabajadores del Salud, llevan meses asfixiados, trabajando en una doble distopía (personal y profesional), y que merecen tanto como cualquier otro sus vacaciones de Navidad, su Papá Noel y sus Reyes Magos. Por tanto, a la demanda de que hay que acelerar las vacunaciones al mismo ritmo que se ponen tapacubos en la General Motors, habría que introducir los matices de la sanidad pública de la que venimos. No olvidemos que hace apenas unos años, al calor de la crisis económica previa, los recortes en sanidad fueron brutales, por lo que España encaró la crisis de la covid en plena recuperación de todo lo perdido. De hecho, tan habitual es que delegaciones extranjeras vengan a España a analizar las bondades de nuestro Sistema Nacional de Salud, como que los sindicatos médicos y enfermeros expliquen que la eficiencia del mismo se debe en gran parte a que los salarios de nuestros profesionales están por debajo de todos los países de nuestro entorno.

Así que cada vez que nos entren prisas por acelerar las vacunaciones, o para que nos vea un especialista, convendría también que nos acordáramos de cuidar lo que invertimos en nuestra sanidad. Por cierto, la misma que nos pidió una incidencia de la covid baja para iniciar la campaña de vacunación, y a la que viendo los últimos datos, no parece que le hayamos echado una mano.

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