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La fuerza de la democracia

Por
  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 08/01/2021 A LAS 02:00
U.S. President-elect Joe Biden holds news conference at transition headquarters in Wilmington, Delaware
 Joe Biden
KEVIN LAMARQUE

Apenas unas horas después de que la sede del Poder Legislativo de Estados Unidos fuera asaltada por una turba instigada por el aún presidente, Donald Trump, el Congreso ha ratificado la limpia victoria en las urnas de Joe Biden. El narcisista personaje que hace cuatro años llegó a la Casa Blanca ha sido capaz de infligir un grave perjuicio al país al enviar a sus seguidores a tomar el Capitolio donde estaban reunidos los representantes de la soberanía nacional. No obstante, la democracia más antigua del mundo y sus instituciones han demostrado su solidez y han superado una dura prueba de la que todos los Estados liberales deben sacar lecciones.

El millonario populista que durante su mandato ha fomentado la polarización de la sociedad estadounidense no ha asumido su clara e inapelable derrota en las urnas. En un último gesto de soberbia egocéntrica, se ha saltado la ley y la dignidad de su cargo para azuzar a sus partidarios más violentos. Con arengas golpistas ha intentado seguir, sin legitimidad alguna, ocupando la presidencia del país. Al final, sin embargo, el caótico asalto al Capitolio se ha quedado en un acto vandálico con cientos de personas marchando sin saber qué hacer por los salones del edificio. Trump no ha conseguido, pues, su objetivo autoritario, aunque provocara un detestable daño político.

La democracia estadounidense ha superado el embate. El próximo día 20, Biden jurará el cargo como 46º presidente. A partir de ese momento, él, como máximo representante del Poder Ejecutivo, tendrá la responsabilidad de cerrar heridas en la sociedad. Al Poder Judicial le corresponderá la misión de buscar culpables por los sucesos ocurridos, investigando, incluso, al presidente saliente. Y el Poder Legislativo debe evaluar la posible destitución ya de Trump porque los actos violentos no habrían tenido lugar si hubiese aceptado desde el principio su derrota electoral con sentido democrático.

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