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Un balance incompleto

Por
  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 30/12/2020 A LAS 02:00
Pedro Sánchez, durante la intervención en la que hizo balance del año.
Pedro Sánchez, durante la intervención en la que hizo balance del año.
Europa Press

El largo y prolijo balance que hizo ayer Pedro Sánchez del primer año de la legislatura tuvo más de triunfalismo que de evaluación ponderada de la situación de España en medio de la pandemia y de las luces y sombras de la acción gubernamental. Especialmente inquietante resulta que el presidente sugiriese, como han hecho otros miembros del Gobierno, que estaría dispuesto a conceder el indulto a los sediciosos del ‘procés’.

Que Sánchez presuma de los ‘logros’ de su Gobierno y de los ‘compromisos cumplidos’, tras un año en el que 70.000 españoles han muerto a causa de una pandemia cuya gestión desde el Ejecutivo ha sido cuestionable y que termina en medio de una profunda crisis económica, no parece un balance ajustado a la realidad. Es difícil no ver una cierta arrogancia en ese detallismo del presidente, que insistió ayer en pormenorizar que había contraído 1.239 compromisos -¿ni uno más ni uno menos?- y que en doce meses había conseguido materializar exactamente el 23,4%. Por lo demás, a la intención interesada de Sánchez habría que contraponer no solo los errores ante la emergencia sanitaria, sino también la constatación de que algunos o quizás muchos de esos ‘cumplimientos’, aunque puedan satisfacer a sus socios y partidarios, no responden a las necesidades del país ni han contado con el necesario consenso político. 

Puede ser positivo el interés de Sánchez por buscar fórmulas de actualización para la Corona, un tema en el que Pablo Casado, desde la oposición, se mostró abierto al diálogo; pero siempre que se base en la intención sincera de reforzar la institución. El balance que hace el presidente resulta preocupante, sobre todo, porque parece decidido a aprovechar los efectos de la pandemia para seguir impulsando, casi sin debate, una política que busca más contentar a fuerzas radicales que conseguir un consenso transversal y moderado que permita reformas duraderas.

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