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La urna mágica

Por
  • Jesús Morales Arrizabalaga
OPINIÓNACTUALIZADA 27/11/2020 A LAS 01:00
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'La urna mágica'
POL

La retórica y la oratoria están de moda; al menos se mencionan muchas veces. Sin embargo el discurso público camina hacia un escenario que no sé si definir como simplificación o empobrecimiento. Cuando analizamos intervenciones políticas de veinte minutos, aparecen muy marcadas, casi desnudas, no más de media docena de palabras que sostienen ese fragmento extenso del discurso gubernativo. Parecen pocas. ¡Pobres palabras!

Una de las elegidas es ‘democracia’. La veo envejecer y fatigarse por la sobreexplotación. A este ritmo, pronto caerá agotada.

Se trata de un concepto atractivo que por eso ha sido utilizado en todo tipo de contextos, muchas veces como sinónimo de ‘popular’ o ‘accesible para muchos’. Descartando estos usos desviados, quedan algunos significados propios. Destaco dos: ‘Democracia’ como mecanismo para la toma de decisiones en entornos grupales o colectivos. ‘Democracia’ como mecanismo para designar las personas individuales a las que recurren esos grupos o colectivos para que tomen decisiones en su nombre. Son significados hermanos o medio hermanos, pero conviven con dificultad: el gobierno plebiscitario frente al representativo. Una historia de celos, traiciones, conllevancia...

A medida que nos alejamos de estos significados-raíz, el uso de la palabra se hace rápidamente impropio. Insostenible.

‘Democracia’ no es procedimiento para identificar valores. No tenemos que discurrir mucho para recordar respaldos muy mayoritarios a valores abominables. El recuento de mayorías, además de inestable, proporciona solo indicios de los valores que articulan una sociedad; habrá que elaborarlos. Es un procedimiento descriptivo, cuando se espera que un sistema de valores sea prescriptivo: sirve para descubrir las preferencias éticas actuales de un grupo, pero no para proponer criterios que orienten y configuren decisiones futuras. Porque, al final, se trata de diferenciar el bien del mal; "haz el bien, evita el mal"... tan sencillo de verbalizar como complicado de concretar en orientaciones útiles para la toma de decisiones.

La ‘mayoría’ no es tampoco instrumento para mutar naturalezas morales. Una persona mala, un grupo malo, con respaldo de votos, es una persona mala con respaldo de votos. No se hace bueno.

Los votos que han servido para que EH-Bildu obtenga representación no modifican una molécula su valor moral. No cambian la calidad humana de las personas, ni alteran la naturaleza tóxica y contaminante de los valores políticos del grupo. No ha habido una imagen o declaración que acredite la renuncia a su modelo, ese que asumía la destrucción y la violencia como instrumento político principal. Porque sigue latente. ¿Alguien cree que no se reactivará si sus reivindicaciones no se satisfacen por la vía política que ahora usan? Dicen que la presencia de EH-Bildu es un éxito de la democracia; a mí me parece fraude de Constitución.

Los votos que han servido para que EH-Bildu obtenga representación parlamentaria no modifican un ápice la naturaleza moral de esa formación política

Bildu es reunión de organizaciones sociales y políticas fuertemente reivindicativas. Es su ser. ¿Alguien cree –Iglesias y Lastra aparte– que han renunciado a esa reivindicación bronca que expresa su naturaleza y es su principal capital político? Entonces, si su vocero principal aparece manso y satisfecho, ¿qué necesitamos para deducir que alguna de sus reivindicaciones ha sido atendida y que esperan ver satisfechas muchas de sus exigencias mayores? Un ‘pacto’ no necesita escritura, ni formalidades... basta concurrencia de voluntades, normalmente obtenida mediante contraprestación (hago para que hagas...). Si fuese cierta esa proclamada ausencia de pacto con Bildu, estaríamos ante acciones sin contraprestación; gratuitas –‘por la gracia de...’– pero no sin fundamento. ¿Cuál sería el fundamento de ese apoyo gratuito de EH-Bildu? Yo lo tengo claro: no es necesario pacto porque lo hacen unilateral y espontáneamente por sentido de Estado... Por España. ‘Uti solet’.

ni alteran el
carácter tóxico de unos valores que han asumido la violencia como instrumento

Quienes sientan que la democracia es un conjunto de instituciones y valores creados para evitar o reducir la destrucción, no pueden admitir donativos de quienes no renuncian a la destrucción como instrumento; diamantes de sangre. Un respaldo político importante no altera la maldad irremediable de la formación y sus dirigentes; siguen afectados por un daño moral insuperable. La urna no es mágica.

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