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Opinión

en nombre propio

Antonio Muñoz

Por
  • Ángel Gracia
OPINIÓNACTUALIZADA 18/11/2020 A LAS 01:00
Si conoces niños, regálales libros.
'Leíamos y leíamos sin cesar y luego nos íbamos de excursión en bici. '.
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El 3 de noviembre falleció Antonio Muñoz Nieto (Zaragoza, 1946). Profesor de ruso y políglota, fundador del Grupo de Teatro Avempace, miembro del Ateneo Republicano de Zaragoza, ciclista entusiasta y profesor de Lengua Castellana y Literatura en el Mixto 10 (luego Avempace) desde 1980 hasta su jubilación en 2008. Participó en la REM (Reforma de la Enseñanza Media), el conocido como Bachillerato Experimental. Los alumnos sufrimos las deficiencias de la administración, pero él y otros docentes las compensaron con esfuerzo, cariño y compromiso. Para ellos fue una oportunidad histórica de superar los esquemas rígidos de la enseñanza tradicional. Trabajaron duro contra las reticencias de padres y alumnos. Ese es el recuerdo más poderoso que guardo de Antonio: el convencimiento de que la sociedad se puede cambiar gracias a la educación.

Disfruté dos cursos de sus clases, una escuela de vida a mis catorce y quince años. No monologaba como otros, nos interpelaba a todos. Nos escuchaba. Aprendimos a amar el castellano y a comprender que ninguna lengua es mejor que otra, todas son perfectas y maravillosas, incluidos todos los dialectos y variaciones. Leíamos y leíamos sin cesar y luego nos íbamos de excursión en bici. Un día viajamos a Soria a descubrir a Machado. Otro, nos propuso reescribir el final del cuento ‘Pipá’, de Clarín, y aquello forjó para siempre mi forma de entender la literatura. Me enseñó el camino para escribir y reconocerme en mi lenguaje íntimo. Gracias, Antonio.

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