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Marcar distancias

OPINIÓNACTUALIZADA 29/10/2020 A LAS 02:00
Pablo Casado y, en frente, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados.
Pablo Casado y, en frente, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados.
E. P.

Ahora que el Partido Popular, aprovechando la moción de censura de Vox, se ha distanciado de la ultraderecha, quizás el Partido Socialista podría aplicarse el cuento y apartarse con igual claridad de la ultraizquierda y de los ultranacionalismos. Es su turno. Pero no es probable que lo aproveche. Si guardar la distancia entre personas es esencial para la salud de todos, mantener la distancia con los extremismos sería un buen servicio a la higiene política, que en estos momentos no es menos importante que la sanitaria. Si el PSOE y el PP se instalasen en el territorio de la moderación, sería más fácil que encontrasen el medio de cooperar, de destensar la vida política española y de centrarse, juntos, cada uno desde sus valores y desde su posición, en la resolución de los graves problemas de España y en el encauzamiento de nuestro futuro colectivo. Sánchez, es cierto, lo tiene más difícil que Casado a la hora de apartarse de los extremos políticos, de los ultras. Porque, para empezar, tiene a la ultraizquierda sentada y aposentada en el Consejo de Ministros. Y para seguir, les debe el puesto a los separatistas montaraces y hasta a los herederos de ETA. Pero todo es cuestión de voluntad. Si la preferencia de Sánchez es, como parece ser, poder colgarse a cada paso la etiqueta fetiche del ‘progresismo’, se condena a tener que entenderse siempre con sectores radicales que están demasiado alejados de la sensibilidad de la mayoría de los españoles, incluida la mayoría de los votantes del PSOE. Volvemos a verlo con la cuestión del estado de alarma. En lugar de intentar entenderse con Casado, Sánchez pacta con ERC. Y desperdicia una nueva oportunidad.

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