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Opinión
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editorial

Condenados por la crisis

Por
  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 26/10/2020 A LAS 01:00
Ricardo Arroyo, gerente del restaurante La Torre Plaza de Zaragoza que cierra.
Ricardo Arroyo, gerente del restaurante La Torre Plaza de Zaragoza que cierra.
Francisco Jiménez

Hablar de las ciudades implica necesariamente hablar de su comercio y de su hostelería. Su importancia no solo reside en su definición como un elemento identificativo de nuestro actual estilo de vida, sino que ambos sectores forman parte de la naturaleza urbana y están estrechamente vinculados al crecimiento económico y a la generación de riqueza, por lo que deben ser protegidos ante la situación creada por la covid-19. El sacrificio que se exige a comercios y bares para salvaguardar la salud de todos no puede ni debe ignorarse, lo contrario, aparte de un comportamiento absolutamente injusto, solo servirá para condenarlos al cierre.

Los hosteleros y los comerciantes auguran cierres masivos si no se toman medidas urgentes para compensar las pérdidas económicas causadas por la pandemia. Principales damnificados económicos de la crisis, las actuales restricciones de aforo y horario, que se endurecen hoy, les sitúan ante una nueva sacudida de consecuencias inmediatas y tristemente previsibles. Ayer, junto con trabajadores de la cultura y del ocio nocturno, sectores también muy afectados, expresaron su angustia en una manifestación en Zaragoza. Y lo cierto es que, en muchos casos, sus dañados negocios, principales sacrificados desde las administraciones para defender el interés general de la salud pública, no podrán seguir por mucho tiempo con la persiana levantada si no cuentan con un marco de ayudas apoyado en la certidumbre. Comerciantes y hosteleros no quieren buenas palabras sino actuaciones concretas que sirvan para mantener viva su actividad, una exigencia que no se logra con vacíos mensajes que describen veloces capacidades de transformación o súbitas reinvenciones de enfoques empresariales. Esta terrible crisis económica y sanitaria, cuya resolución no se descubre a corto plazo, tiene rostro humano y atiende a la exigencia de supervivencia empresarial de miles de familias.

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