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Opinión

en nombre propio

Gianni Rodari

Por
  • Eva Cosculluela
OPINIÓNACTUALIZADA 10/10/2020 A LAS 01:00
Materiales para enseñar a multiplicar.
'Gianni Rodari'.
HA

Este mes se cumple el centenario del nacimiento de Gianni Rodari, el escritor y pedagogo italiano que innovó al proponer algo que, aunque resulta obvio, a mitad del siglo XX –en la época de "la letra con sangre entra"– para algunos debió ser revolucionario: había que respetar a los niños y no tratarlos como si fueran tontos, pues sólo eran pequeños.

Siempre creyó en el enorme poder de las palabras. Para Rodari, una palabra lanzada a la mente de un niño es como un guijarro lanzado a un estanque: la piedra entrará en el agua formando unas ondas que moverán los insectos que descansaban sobre ellas y éstos, a su vez, moverán las pequeñas algas que flotaban que, a su vez… El efecto de la palabra, igual que el de la pequeña piedra, llegará mucho más lejos de lo que parecía y pondrá en marcha procesos inesperados.

Rodari modernizó las técnicas pedagógicas estimulando la fantasía y la creatividad, y tuvo por lema una pregunta: "¿Vale la pena que un niño aprenda llorando lo que puede aprender riendo?". Tuve la suerte de crecer leyendo sus cuentos y aún recuerdo cómo me sorprendía que su Caperucita cogiera el autobús, que un niño pudiera ser tan distraído como para perder una mano, un brazo o la oreja, o que una niña fuera tan pequeñita que pudiera caerse dentro del cajón de los cubiertos. Le daba la vuelta a la realidad para acostumbrar a sus pequeños lectores a pensar diferente. A pensar mejor. La pedagogía de hoy debe mucho a Gianni Rodari y desde aquí le brindo mi pequeño homenaje.

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