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Opinión

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La jueza aragonesa

Cristina Menéndez, de 27 años, reclamó la independencia del Poder Judial en su discurso al recoger los despachos de los nuevos jueces de la LXIX promoción.  

Cristina Menéndez Félez, en la redacción de HERALDO.
Cristina Menéndez Félez, en la redacción de HERALDO.
José Miguel Marco

Cristina Menéndez Félez, la jueza aragonesa de 27 años que pronunció el viernes un discurso de cinco minutos en la Escuela Judicial de Barcelona, no solo fue la número uno de la promoción sino que será recordada como la que defendió la independencia del Poder Judicial el año que el rey Felipe VI no fue invitado al acto por una decisión del Gobierno.

El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, reconoció ayer que evitaron que el Monarca fuera a la Ciudad Condal por «motivos de convivencia», por la sentencia del presidente de la Generalitat (que se conoció ayer), la cercanía del 1 de octubre y por seguridad.

Un grupo de jueces de Barcelona y Madrid se reunieron este fin de semana en Zaragoza y uno de ellos me comentó que le parecía «una infamia» que el Rey no estuviese en algo que concierne tanto a un poder del Estado. No se trataba solo de que llegaban más jueces para cubrir las vacantes, como dijo el ministro, que además están en Cataluña. Fue la primera vez que el Rey no presidió el acto y llamó al presidente del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, para decirle que le hubiera gustado ir.

De todo lo vivido, lo mejor fue que la jueza aragonesa sostuvo su posición, en la soledad y con carencia de medios, para evitar que el Poder Judicial sea utilizado como moneda de cambio o parte del juego de los partidos. «Independientes, imparciales y solo sometidos a la ley», se definió. Emocionó su ejemplo de honestidad en un escenario tan agreste, al que no pudo acudir su familia ni algunos de sus compañeros. Gracias, señoría, guardaré su entrevista en HERALDO como recuerdo.

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