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Opinión

en nombre propio

Inteligencia artificial

Por
  • Yolanda Gamarra
OPINIÓNACTUALIZADA 29/09/2020 A LAS 01:00
Los importantes avances logrados en inteligencia artificial en 2017 están haciendo que cada vez más empresas la implanten en su actividad cotidiana.
'Inteligencia artificial'.
HA

Los desarrollos tecnológicos en el área del aprendizaje automático y la inteligencia artificial (IA) están cambiando el modo en que vivimos. Las decisiones y los procesos que afectan a la vida cotidiana están cada vez más automatizados y basados en datos. Ello tiene el potencial de afectar a una amplia gama de derechos fundamentales. Si los derechos a la privacidad y la protección de los datos personales o la no discriminación se discuten con gran frecuencia, hay otros derechos con efectos potenciales como los derechos a la libertad de expresión, de reunión y de asociación, los de grupos específicos (niños/as o personas mayores), la buena administración y la reparación efectiva. Una de las prioridades clave que surgen de estos cambios es cómo establecer mecanismos efectivos de acceso a la justicia para los ciudadanos perjudicados por decisiones tomadas con el apoyo de la IA. Este tipo de problemas vendría a reflejar las dificultades planteadas por la opacidad y complejidad de muchos sistemas burocratizados de toma de decisiones dificultando la comprensión de cómo un algoritmo puede servir para adoptar una decisión específica y el acceso a la información necesaria para desafiarla. La independencia de los derechos humanos, la experiencia en toda la gama de derechos fundamentales y, en algunos casos, en el manejo de denuncias les sitúa en una buena posición para contribuir a los debates sobre políticas públicas sobre cómo garantizar el desarrollo, el despliegue y la aplicación de la IA de conformidad con los derechos fundamentales, así como a desempeñar un papel en cualquier marco normativo futuro.

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