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Elecciones vascas y gallegas

Por
  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 06/07/2020 A LAS 02:00
Iñigo Urkullu.
Iñigo Urkullu.
E. P.

El próximo domingo día 12 vascos y gallegos están llamados a las urnas en las que son las primeras elecciones afectadas por la pandemia del coronavirus. Aunque las encuestas no advierten de la aparición de especiales sorpresas y tanto el lendakari Ínigo Urkullu como el presidente Alberto Núñez Feijóo revalidarán sus mayorías, la doble consulta destila una interpretación nacional sostenida en las consecuencias de un posible refuerzo a la figura del barón gallego y en el papel que pueden jugar los nacionalistas vascos si logran la mayoría absoluta eludiendo el hasta ahora necesario respaldo del PSE.

La gestión por parte del Gobierno central de la pandemia del coronavirus ha permitido al País Vasco y a Galicia eludir las consecuencias directas de la que ha sido una administración especialmente controvertida y larga de la crisis sanitaria. Este hecho, en absoluto menor y que ha servido para que ambos Ejecutivos autonómicos tomasen el control efectivo de la crisis solo en la recta final, permitiéndose incluso una acelerada salida una vez abandonado el estado de alarma, ha evitado a ojos de los ciudadanos un desgaste político que podría haber sido motivo de un posible castigo en las urnas. 

Así, tanto Urkullu como Núñez Feijóo llegan a estas elecciones con la vitola de favoritos, convencidos de la búsqueda de una mayoría absoluta que les permita continuar influyendo en la política nacional desde su visión autonómica. Una renovada victoria de Núñez Feijóo, aparte de la estabilidad en Galicia, puede actuar como un claro contrapeso frente a ciertos sectores y corrientes dentro del PP. Asimismo, Urkullu sabe que librándose del obligado respaldo que los socialistas vascos le conceden para gobernar puede impulsar una política en el País Vasco de doble visión en la que busque el apoyo de la izquierda abertzale.

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