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Tercer Milenio

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Veinticinco años sin Grande Covián

Por
  • Miguel Pocoví, Alberto Anel y Alberto J. Schuhmacher
OPINIÓNACTUALIZADA 28/06/2020 A LAS 02:00
El profesor Francisco Grande Covián.
El profesor Francisco Grande Covián.
Luis Mompel / HERALDO

Hoy se cumplen 25 años del fallecimiento de Francisco Grande Covián, un grande de la ciencia española vinculado íntimamente a Zaragoza. Si no fuera por la covid-19 ahora habría una exposición sobre su figura en el ‘hall’ de la Facultad de Ciencias, realizada con los estudiantes del IES Grande Covián, y unas conferencias. Este homenaje ha tenido que posponerse.

Don Francisco, o don Paco como le llamábamos quienes le llegamos a tratar, es el padre de la Bioquímica de la Nutrición y empezó sus investigaciones durante el sitio de Madrid en nuestra triste Guerra Civil, habiendo sido su director de tesis quien fue presidente de la República, el Dr. Juan Negrín.

Grande se encargó de un estudio sistemático sobre la prevalencia de la desnutrición en Madrid causada por la escasez extrema de alimentos durante la contienda, siendo nombrado subdirector del Instituto de Higiene de la Alimentación. Identificó un gran número de deficiencias nutricionales y en especial de casos de pelagra. Fue pionero en el uso del ácido nicotínico para el tratamiento de la pelagra, que sintetizó con ayuda del Dr. Ángel del Campo a partir de nicotina, un pesticida agrícola común de la época, demostrando que cuando hay voluntad suficiente, no hay condiciones adversas que puedan impedir el desarrollo de la ciencia. Su posterior publicación de las deficiencias nutritivas de la población española durante la guerra le daría reconocimiento internacional y dirigiría su carrera científica ya para siempre.

Tras una estancia de más de 20 años en EE. UU., donde desarrolló una carrera científica espectacular sentando las bases del campo de la Bioquímica de la Nutrición, a mediados de los 70 se retiró de su puesto de investigación en Minnesota para regresar a España. Se hizo cargo del Laboratorio de Investigación del Instituto de Investigación Bioquímica y de Nutrición Don Juan Carlos I, que estaba situado en la zaragozana calle Gascón de Gotor. Él mismo se refería a este retiro como su ‘reencarnación’ porque, además, al poco de llegar, gracias a la intervención del catedrático Enrique Meléndez, le ofrecieron un puesto de catedrático extraordinario de la Universidad de Zaragoza. Pronto se volvería muy activo en la revitalización del campo de la nutrición en nuestra ciudad y país. Este hecho se puede considerar como el hito fundacional del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular y Celular de nuestra Universidad, tan activo desde entonces. En aquel momento, entraron como profesor agregado el Dr. Piñeiro, que ya había coincidido con Grande en el Instituto mencionado, y como adjuntos los doctores Lampreave y Pocoví, así como los Drs. Villacampa, Ordovás, Naval y Calvo como ayudantes. Muchos de nuestros titulados en Química, Bioquímica y Biotecnología recordarán como profesores a estos jóvenes entusiastas de aquel entonces.

El regreso de Grande a España coincidió con un período de creciente interés popular en la dieta y la salud. Don Paco se convirtió en un icono por sus clases y conferencias. Su facilidad de palabra, amplitud de conocimiento y naturaleza amable y filosófica lo convirtieron en un invitado popular en programas de televisión y radio y orador en eventos públicos. Actualmente sigue siendo ampliamente citado en materia de dieta y salud. Grande también pasó este período uniendo su interés profesional en la investigación de dietas y grasas con algunas de las principales contribuciones de su país a la gastronomía. Fue un ávido promotor y defensor de la dieta mediterránea y realizó numerosos estudios científicos, junto con su equipo, que iba creciendo año a año, sobre los efectos beneficiosos del aceite de oliva en la salud. Grande fue presidente fundador de la Sociedad Española de Nutrición y en Zaragoza dirigió un total de 18 tesis doctorales, cultivando una nueva escuela de ciencias de la nutrición, que sigue viva en estos momentos.

Miguel Pocoví es catedrático jubilado de la U. de Zaragoza y #secretario de la Fundación Grande #Covián. Alberto Anel es director del Dpto. de Bioquímica y Biología Molecular y Celular e investigador IP en el IIS Aragón y Alberto J. Schuhmacher es investigador ARAID en el IIS Aragón

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