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Opinión

en nombre propio

Antifa

Por
  • Octavio Gómez Milián
ACTUALIZADA 22/06/2020 A LAS 02:00
10 June 2020, US, Saint Paul: A man kicks the statue of Christopher Columbus as it lays down on the ground after being pulled down by Native American activists at the Minnesota State Capitol. Photo: Chris Juhn/ZUMA Wire/dpa10/06/2020 ONLY FOR USE IN SPAIN [[[EP]]] 10 June 2020, US, Saint Paul: A man kicks the statue of Christopher Columbus as it lays down on the ground after being pulled down by Native American activists at the Minnesota State Capitol. Photo: Chris Juhn/ZUMA Wire/dpa
'Antifa'.
EP

En estas semanas ya florecen los placebos, fútbol y terrazas, pero no es pantalla suficiente para que no sienta mi inteligencia de nuevo insultada. Flota en el ambiente la necesidad de que el español realice una declaración explícita de antifascismo que lo coloque en el lado de los buenos. Una línea marcada en el suelo, un mínimo. Como si en la España de 2020 uno tuviera que declararse antifascista y también, de manera regular, contrario a la pederastia. En lo evidente de la toma de postura está implícita la maldad opuesta: podría hablar de ultraizquierda, de antisionismo, pero básicamente todo se resume enel sempiterno sentimiento de culpa occidentalque elementos mucho más cercanos al fascio, como el estalinismo postmoderno o los palanganeros de las dictaduras bolivarianas nos quieren inocular. Y yo me niego.

Ni colonialismo, ni traslación por las bravas a nuestra época de circunstancias históricas que tienen siglos. Toca de manera cíclica encender la hoguera de Colón, cortina de humo con lamparones de benzina que oculta el odio a todo lo español, como perseguir al Rey emérito, personaje histórico de grises muy oscuros, pero que templó hoces, dobló camisas azules en cajones y calmó mareas de todos los mares peninsulares en años de plomo. Llegará pronto el unicornio republicano repartiendo cultura libre e igualdad en golosinas tricolores mientras la hipocresía de los hijos del hacha y la serpiente arrodillados en plazas mezclando la sangre con la tierra. No habrá lejía que limpie ese barro. 

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