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El BCE mueve ficha

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 05/06/2020 A LAS 02:00
Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Christine Lagarde durante la segunda jornada de la cumbre de la UE en Bruselas.
Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Cristina Lagarde durante una cumbre de la UE en Bruselas.
Efe/Epa

Nuevo movimiento del Banco Central Europeo para inundar el mercado de liquidez y evitar un encarecimiento de la financiación de gobiernos y empresas durante la salida de la crisis del coronavirus. El BCE ha decidido ampliar el programa de compras de activos en 600.000 millones de euros. Llega así a los 1,35 billones y lo extiende hasta, al menos, junio de 2021. Se trata de un valioso respaldo a los países más castigados por la pandemia, como España e Italia, para poder hacer frente a los elevados gastos que han generado la urgencia sanitaria y la reactivación económica. 

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, quiere demostrar en estos momentos que, como a su antecesor Mario Draghi, a ella tampoco le tiembla el pulso cuando se trata de acudir al rescate de los gobiernos europeos con una masiva compra de activos, que debería ser suficiente para sostener la economía europea al menos durante los próximos doce meses. Para ello ha ampliado la compra de bonos más allá incluso de lo previsto. «Haremos lo que sea necesario bajo nuestro mandato», ha reiterado la francesa, en un mensaje al estilo del italiano. Con esta nueva inyección de liquidez, las empresas y las familias cuentan con la garantía de que los Estados no tendrán problemas para financiar sus planes de contención de los efectos de la crisis por la covid-19. Los mercados cuentan así con la certeza de que la máxima institución monetaria europea no dejará que crezcan las primas de riesgo, un mensaje que da estabilidad a países como España. Este multimillonario plan de compras es la forma más correcta y directa de cortar cualquier riesgo de incertidumbre financiera en el área del euro. Unido al fondo de recuperación continental, presentado la semana pasada por la Comisión Europea y pendiente de aprobación, debería suponer energía suficiente para que el tren europeo recupere con rapidez la velocidad adecuada.

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