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Opinión

el meridiano

Una maleta bien arreglada

Por
  • Julia López-Madrazo
ACTUALIZADA 28/04/2020 A LAS 02:00
Opinión
'Una maleta bien arreglada'.
Pixabay

Mi buena amiga, María Castelló, nos dejó con 102 años. Era una mujer muy inteligente y presumida. Cuando cumplió 80, se fue con todos sus nietos a tirarse por la montaña rusa de un parque temático, pero antes me comunicó que se había tatuado las cejas, porque ya le temblaba un poco el pulso y no se maquillaba con precisión. Cuando cumplió 100 años, la fui a felicitar y allí estaba, estupenda, peluqueada y con una manicura perfecta. La piropeé; y como era una persona sabia me contestó: "Julia, yo soy como una ‘maleta bien arreglada’. Mis hijos y nietos me llevan de aquí para allá, pero ya no tengo autonomía para moverme y organizar mi vida como a mí me gustaría".

Esa es la sensación que tenemos los cientos de miles de españoles ‘mayores’ que estamos sobreviviendo a esta pandemia, como todos. Nos han organizado la vida confinada porque somos ‘de riesgo’ y seremos los últimos en salir cuando llegue la famosa ‘desescalada’. Condenados al ‘aislamiento social’ (¡vaya palabro!). Eso, sin contar a los miles de colegas que hemos perdido por el camino.

Somos maletas bien, regular o peor arregladas, que asistimos atónitas a los discursos y a las opiniones que se vierten sobre nosotros en todos los medios y redes sociales. Hablan como si no estuviéramos escuchando nosotros también; como si no entendiéramos lo que se dice de nosotros, como si fuéramos seres de otro plantea ajenos esta catástrofe en la que estamos inmersos.

Creo que lo hacen con buena intención, con el afán de protegernos. Pero quiero decirles que a la mayoría nos sienta como un tiro cuando vemos a los políticos tirándose el número de ‘abuelos muertos’ a la cara; y no soportamos a algunos medios sacando imágenes indignas de residencias con ancianos que, estoy segura, no quieren salir de esa manera en la tele ni en un periódico. Pediría un poco de respeto a unos y otros, por favor.

Y les voy a confesar una cosa. Con este planazo de vida que nos ha tocado, preferiría un buen beso en directo de mis nietos, aunque me contagien; a continuar mis días como una ‘maleta bien arreglada’ y aislada en la consigna de esta nueva vida que nos viene.

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