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Opinión

Una llamada a la cordura

El tiempo pasa y el confinamiento se alarga. Esto nos empieza a afectar psicológicamente y estamos deseosos de que surjan informaciones positivas que nos levanten el ánimo.

April 22, 2020 - Washington, DC USA: US President Donald J. Trump is joined by members of the Coronavirus Task Force to deliver remarks on the COVID-19 pandemic in the James S. Brady Press Briefing Room of the White House in Washington, DC, USA, 22 April 2020. (CONTACTO)22/04/2020 ONLY FOR USE IN SPAIN [[[EP]]] April 22, 2020 - Washington, DC USA: US President Donald J. Trump is joined by members of the Coronavirus Task Force to deliver remarks on the COVID-19 pandemic in the James S. Brady Press Briefing Room of the White House in Washington, DC, USA, 22 April
Donald Trump en una comparecencia sobre el coronavirus. 
EP

El tiempo pasa y el confinamiento se alarga. Esto nos empieza a afectar psicológicamente y estamos deseosos de que surjan informaciones positivas que nos levanten el ánimo. Esta situación nubla el buen juicio de cualquiera y nos hace proclives a creernos cualquier noticia.

Les pongo dos ejemplos. El primero va sobre las disparatadas sugerencias de Donald Trump. Ha recomendado investigar la forma de destruir el virus en los pulmones inyectando desinfectantes, como lejía o alcohol, o aplicando rayos ultravioletas dentro de los enfermos. La gente quiere una solución rápida y algunas personas desesperadas pueden tomarse en serio su propuesta. Hace un mes, un hombre murió en Arizona al beber un líquido con fosfato de cloroquina para tratar acuarios. No quería enfermar y lo tomó porque le sonaba a la hidroxicloroquina que, en su día, su presidente recomendó fervientemente como tratamiento frente al Covid-19. Este consejo provocó el desabastecimiento del fármaco y la automedicación de los norteamericanos. Estudios científicos posteriores evaluaron su efectividad y bajaron las expectativas que había despertado. Esperemos que la nueva ocurrencia del presidente de EE. UU. no provoque una ola de muertos.

Algo similar sucede con algunos estudios preliminares recién publicados que sugieren que el tabaco y la nicotina reducen la probabilidad de enfermar y la gravedad del cuadro clínico. Antes de agotar las existencias de cigarrillos y parches de nicotina, les recomiendo esperar a la publicación de estudios más rigurosos que confirmen o descarten estos resultados.

En estos tiempos turbulentos que nos toca vivir, los miembros más relevantes de la sociedad deberían ser especialmente cuidadosos con los mensajes que transmiten.

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