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Opinión

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Cuando acabe la guerra

ACTUALIZADA 26/03/2020 A LAS 02:00
A member of Emergency Military Unit (UME) disinfects a corridor in a special facility for psychically disabled people during the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Getafe, Spain March 25, 2020. REUTERS/Sergio Perez [[[REUTERS VOCENTO]]]
Perspnal de la UME haciendo tareas de desinfección.
Sergio Pérez / Reuters

Todo pasa, y la estela de muerte que deja el Covid-19 también lo hará. Llegará entonces el momento de exigir que nos aclaren por qué se pensó que España estaba inmunizada frente a un virus que obligaba a confinar a 40 millones de personas en China. Enredados en estériles mesas de diálogo iban pasando unos días, unas semanas, unos meses cruciales para abastecerse de las mascarillas, los geles, los respiradores y los test rápidos de los que hacían acopio los que entendieron mejor que nosotros la que se nos venía encima. Y caro estamos pagando el ‘descuido’ con 47.610 infectados, el 13% de ellos sanitarios que se enfrentaron al enemigo, el voraz coronavirus, sin escudo, y 3.434 fallecidos, más que en China, que sí va ganando su guerra.

Aunque medio mundo lucha contra un virus que encierra en sus casas a 3.000 millones de personas, un 40% de la población mundial, los países salen al campo de batalla con distintas armas. Y eso se refleja en el número de bajas. En Alemania, con 35.740 infectados, hay 186 fallecidos; en España, con 47.610 contagios, 3.434. Se dice, y es una gran verdad, que es fácil sacar conclusiones a toro pasado, pero estas cifras reflejan la diferencia que hay entre quienes afrontan un problema haciendo acopio de material sanitario, por si acaso, y los que prefieren ignorarlo. 

Mientras asistimos espeluznados al colapso de los hospitales de Madrid, fiel reflejo del fragor de la batalla, seguimos saliendo a los balcones para acallar con aplausos a nuestros guerreros el estruendo de sirenas de camino a los hospitales. Lo de menos es vivir confinados. Merecerá la pena si evitamos ser foco de contagio para los que menos defensas tienen. 

Hora es de afrontar unidos el descontrolado ascenso de la curva de contagios del Covid-19, cruzando los dedos para que lleguen mascarillas, test y respiradores que hagan que los hospitales de campaña se queden en un gasto innecesario. Lo único importante es ganar la batalla. Las explicaciones llegarán, cuando acabe la guerra.

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