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Torra en el ‘Parlament’

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  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 27/01/2020 A LAS 02:00
Joaquim Torra.
Joaquim Torra.
Quique García / Efe

La reunión que Pedro Sánchez tiene previsto mantener con Joaquim Torra resultaba ya políticamente problemática con el trasfondo del pacto con ERC, que roza, si no los supera, los límites de la lealtad constitucional. Pero en vista de la situación jurídica de Torra, y del previsible nuevo desafío que planteará a la legalidad, la imprudencia de esa cita debería resultar evidente.

En la situación jurídica en la que se encuentra Torra, cuya inhabilitación como diputado es indudable y probablemente le imposibilita también legalmente para continuar siendo presidente de la Generalitat, y sabiendo que casi con toda seguridad el Supremo acabará ratificando su condena por desobediencia, lo más lógico, y lo más digno, sería que renunciase ya a ambos cargos, en lugar de parapetarse en la confusión para echarle un nuevo pulso al Estado de derecho. Sin embargo, es probable que hoy veamos en el Parlamento catalán un nuevo desafío a la legalidad, con Torra votando como si aún fuera diputado y el presidente de la Cámara, Roger Torrent, permitiéndoselo. Tal actitud, absurda, tendría consecuencias penales para ambos y solo contribuiría a asestar un nuevo golpe al decoro de las instituciones autonómicas, que los independentistas han convertido en su cortijo. 

En estas circunstancias Pedro Sánchez debería replantearse qué sentido tiene reunirse con un presidente de la Generalitat que seguramente ya no lo es y que en todo caso dejará pronto de serlo. La capacidad de Torra para ser interlocutor en un diálogo institucional serio, suponiendo que tuviera voluntad para ello, es hoy inexistente. Por otro lado, Sánchez tendría que reflexionar también sobre el hecho de que sus gestos de distensión hacia el independentismo no están siendo correspondidos, sino que los líderes del ‘procés’, lejos de acatar la legalidad, siguen defendiendo lo que hicieron. Con ese panorama, la reunión con Torra y la mesa bilateral parecen pura temeridad.

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