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Opinión

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El problema y las cortinas de humo

ACTUALIZADA 26/01/2020 A LAS 02:00
Pedro Sánchez con un alcalde levantino evalúa los destrozos provocados por Gloria.
Pedro Sánchez con un alcalde levantino evalúa los destrozos provocados por Gloria.
EFE

Tras la sesión de investidura más áspera ha llegado la confirmación de lo esperado: España atesora un problema de liderazgo político notable que se está reflejando en el arranque de la legislatura: La simplificación de los asuntos, la radicalización de las posturas, la escasa empatía con la lógica y el empecinamiento por blandir los argumentos propios sin ofrecer ni un solo espacio al oponente solo están ayudando a elevar el tono para convertir el claqué de la patria en un grito diario insoportable: pocos se han detenido a reflexionar, de verdad, si existía una reclamación real en la comunidad educativa sobre la autorización parental de los contenidos, como habría que atender las verdaderas consecuencias del hecho incuestionable del problema de Sánchez con Iglesias a la hora de ofrecer un mensaje claro y sin fisuras en defensa de la democracia en Venezuela y de Guaidó y en contra de Maduro y las dictaduras. En España, el verdadero problema sigue avanzando con una naturalidad pasmosa mientras los esfuerzos políticos se destinan a cuestiones importantes, pero no transcendentes. En una semana, Sánchez se verá con Torra, inhabilitado, para iniciar a partir de ahí una inquietante mesa que lleva aparejado un referéndum. Ahí se juega la nación su futuro. Y algunos están en otros gritos para gozo de los soberanistas.

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