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Opinión

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¿Y el que vota derecha?

ACTUALIZADA 20/01/2020 A LAS 02:00
Al votante de derechas no solo le interesan los temas que producen más confrontación.
Al votante de derechas no solo le interesan los temas que producen más confrontación.
HERALDO

El reciente adiós de Borja Sémper de la política me recordó íntimamente al adiós de Toni Roldán de Ciudadanos: ambos han dicho basta a acompañar a sus respectivos partidos en discursos cercanos a la extrema derecha con el fin de robarle electorado a Vox. Y de acuerdo que las despedidas en política no deberían ser tremendistas, pues ya quedó claro que no es una profesión y además el personalismo no es una opción acertada. Lo que ocurre es que en ambos casos los motivos de que se hayan marchado tienen una estrecha relación con la debilitación de la calidad democrática de nuestro país. Tanto Sémper como Roldán parece que han entendido que malear los discursos políticos de los partidos en función de los intereses electoralistas tiene un límite que, si se sobrepasa, evoluciona de la estrategia política al ridículo y la confusión del votante. Y no solo eso, sino que los excesos de manipulación de los pilares ideológicos de un partido acaban poniendo a sus líderes frente a un espejo difícilmente soportable con el paso del tiempo, lo que acaba retratando una suerte de estafadores con poca capacidad para la estrategia. Punto, este último, que se refuerza en la evidencia de que la mejor versión de algo es la original.

En esto, cabe dar un toque de atención al centro-derecha liberal español, que lleva demasiados meses haciendo campaña (ahora oposición) desde preceptos meramente sentimentales e incluso desviados en exceso de nuestro presente. Una cosa es no tener simpatía por Bildu y otra disparar con la sangrienta y asesina memoria de ETA para justificar cualquier decisión en torno a esta formación que, por cierto, nos guste o no está avalada por la Justicia y por nuestro sistema parlamentario. Y lo mismo podría decir de la unidad de España, que parece haber pasado de precepto constitucional a latiguillo azuzador. En fin, que con este Gobierno y siguientes, echo de menos una derecha que hable de pensiones, salarios, alquileres, transporte público, medio ambiente, educación, sanidad... Que no se pierda tanto en ese bosque argumental que tanta debilidad intelectual acostumbra a padecer y que acaba por caricaturizar a un votante de derechas al que parece que no le interesan todos esos temas que son, en realidad y como del de izquierdas, su día a día.

@juanmaefe

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