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  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 18/12/2019 A LAS 02:00
El líder del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa ofrecida en el Palacio de la Moncloa después de que el rey de España le designara como candidato a presidente
El líder del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez
FERNANDO VILLAR/EFE

Han pasado ya 38 días desde que se repitieron las elecciones generales y la situación sigue estancada a la espera de lo que decida ERC sobre su abstención ante un gobierno PSOE-Podemos. El presidente en funciones y candidato socialista inició ayer una innecesaria ronda de llamadas a los líderes autonómicos para ganar tiempo, pero continúan siendo inciertas las expectativas de que prospere su investidura. Pedro Sánchez no puede mantener paralizada la acción política a expensas de Esquerra sino que debe empezar a explorar otras fórmulas para asegurar la gobernabilidad del país.

El PSOE viene repitiendo que el debate territorial no se hace solo con Cataluña, sino con todas las comunidades, aunque ERC solo quiere hablar de bilateralidad. En este contexto, ha anunciado que, si es investido, Sánchez convocará una Conferencia de Presidentes además de las reuniones bilaterales que tendrá con Torra y los demás. Con esta iniciativa intenta rebajar la tensión con el ‘Govern’ después de una conversación telefónica del presidente en funciones y el de la Generalitat tras varios meses de desencuentros. No obstante, son poco más que maniobras de distracción a la espera de ERC. Además, el PSOE está cruzando peligrosas líneas rojas que él mismo se había marcado, como la reunión de ayer con EH Bildu (por primera vez de manera oficial) para conseguir también su abstención.

Sánchez está llevando a cabo una serie de contactos autonómicos que solo parecen una cortina de humo para intentar ocultar la llamada a Torra por exigencia de ERC, que reclama al PSOE un reconocimiento institucional de la figura del president de la Generalitat. Pero ni las reclamaciones ni las demoras de Esquerra pueden mantener a España sin Gobierno. La parálisis política, los tiempos muertos y las repeticiones de elecciones ya han dilapidado cinco años cruciales para las reformas que necesita el país.

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